Diez años atrás, el cantante transformó su banda en un proyecto personal que funcionó como antesala a una nueva etapa, que también incluyó una participación en “Me!” de Taylor Swift.
Death of a Bachelor marcó una reinvención decisiva para Panic! At The Disco, ya que redefinió tanto la estructura creativa del proyecto como su dirección musical. Publicado en enero 15 de 2016, el álbum llegó en un momento en el que la banda se había convertido, en la práctica, en un proyecto unipersonal, con Brendon Urie asumiendo el control artístico total. Lejos de presentar este giro como una ruptura, el disco lo planteó como una evolución, combinando ambición teatral, inmediatez pop e influencias clásicas, configurándose, así como la declaración más cohesionada de la carrera de Urie hasta ese momento.
Ahora bien, vale la pena recordar que Panic! At The Disco era originalmente una banda de pop rock de Las Vegas, Nevada, formada en 2004 por Brendon Urie (nacido el 12 de abril de 1987 en St. George, Utah) junto con Ryan Ross, Spencer Smith y Brent Wilson. Sin embargo, con el paso del tiempo, la dinámica interna del grupo fue transformándose de manera sustancial.
En este contexto, la grabación de Death of a Bachelor comenzó oficialmente en la primavera de 2015, poco después del lanzamiento del sencillo “Hallelujah”. Si bien la composición y los primeros demos ya se habían desarrollado de manera privada, las sesiones formales del álbum se iniciaron cuando Urie decidió asumir el proyecto prácticamente en solitario; quien al no contar con otros miembros oficiales involucrados en el estudio, abordó el álbum como un reinicio creativo, libre de la dinámica de una banda tradicional y guiado por una visión profundamente personal.
En consecuencia, la mayor parte del álbum se desarrolló en Urielectric Studios, el estudio casero de Urie en Los Ángeles, donde las ideas podían evolucionar de forma orgánica, desde bocetos iniciales hasta canciones completamente terminadas. Urie grabó por sí mismo la mayoría de los instrumentos — incluyendo batería, bajo, guitarra y piano —, consolidando así la identidad del disco como una declaración artística individual más que como un trabajo colectivo.
Paralelamente, el productor Jake Sinclair (Fall Out Boy, Weezer, 5 Seconds Of Summer) trabajó estrechamente con Urie durante todo el proceso, contribuyendo a dar forma a los arreglos y a refinar el sonido del álbum. Además, parte de la grabación y la producción adicional se llevó a cabo en estudios profesionales de Los Ángeles, especialmente para las secciones de metales y las mezclas finales que requerían espacios más amplios. El uso de instrumentos en vivo, como los metales y el piano, fue una decisión consciente para anclar el álbum en tradiciones del pop clásico y el swing, sin perder una estética contemporánea.
Desde el punto de vista musical, Death of a Bachelor se mueve con fluidez entre distintas épocas y estilos. Urie tomó como referencia a los grandes crooners — cantantes, tradicionalmente masculinos y de voz barítono, que interpretan melodías suaves y sentimentales con un estilo íntimo — como Frank Sinatra, al tiempo que incorporó elementos del pop moderno, el rock alternativo y una teatralidad cercana a Broadway.
Tras su lanzamiento, Death of a Bachelor se consolidó como el álbum más exitoso comercialmente de Panic! At The Disco hasta ese momento, al debutar en el puesto número uno del Billboard 200 y establecer un nuevo punto de inflexión en la trayectoria del proyecto. Este logro no solo amplió la audiencia de la banda más allá del circuito alternativo, sino que también posicionó a Urie con fuerza dentro del panorama pop mainstream, todo ello sin sacrificar la identidad teatral y el dramatismo escénico que históricamente han definido a Panic!.
Asimismo, la influencia de Death of a Bachelor trascendió su ciclo promocional y contribuyó a consolidar a Brendon Urie como un colaborador de alto perfil dentro del pop mainstream. De hecho, el reconocimiento obtenido a partir de este álbum abrió el camino a proyectos conjuntos como su trabajo con Taylor Swift, admiradora del artista desde los inicios de Panic! At The Disco. En 2019, Swift contactó directamente al cantante para crear una canción juntos, dando lugar a una colaboración orgánica y sin imposiciones de sello que culminó en el sencillo “Me!”.
En retrospectiva, Death of a Bachelor se consolida como un capítulo clave en la historia de Panic! At The Disco. No solo transformó un período de incertidumbre en impulso creativo, sino que también demostró que la reinvención podía fortalecer, y no diluir, la identidad artística. De esta manera, Brendon Urie redefinió el futuro del proyecto y afianzó su lugar como una de las figuras más adaptables del pop-rock contemporáneo.
No obstante, gran parte del material de Death of a Bachelor fue publicado cuando el álbum aún no estaba completamente terminado, una estrategia que influyó directamente en el desempeño de sus sencillos en el Hot 100, donde tuvieron una visibilidad más limitada. Aun así, el impacto fue significativamente más sólido dentro del ámbito rock, donde las canciones lograron una recepción comercial más consistente y destacada en el ranking Hot Rock Songs de Billboard, consolidando la presencia del proyecto dentro del Top 20 del conteo.
En cuanto a los adelantos, el primer sencillo fue “Hallelujah”, que ingresó al Hot Rock Songs el 9 de mayo de 2015 y alcanzó el puesto No. 3, convirtiéndose en uno de los lanzamientos más fuertes del ciclo. Posteriormente, “Emperor’s New Clothes” debutó el 14 de noviembre de 2015 y llegó al No. 5. A finales de ese mismo año, “LA Devotee” ingresó al conteo el 19 de diciembre de 2015, alcanzando la posición número 15 y amplió el espectro sonoro del álbum dentro del formato alternativo.
Ya en 2016, con el disco publicado, “Don’t Threaten Me With A Good Time” logró posicionarse en el puesto No. 10 del Hot Rock Songs el 23 de enero y destacarse por incorporar un sample del clásico “Rock Lobster” de The B-52’s, un guiño a la herencia new wave que reforzó su atractivo comercial. Del mismo modo, “Victorious” continuó el buen desempeño del álbum al llegar al No. 7 (el 6 de febrero de 2016) y se consolidó como uno de los temas más reconocibles del proyecto.
En la misma semana, la canción que da título al disco, “Death of a Bachelor”, alcanzó el No. 11 en Hot Rock Songs, con lo que se confirmó que, aunque el impacto en el chart general haya sido moderado, el álbum logró encontrar una respuesta especialmente sólida dentro del público rock y alternativo.
