La plataforma de videos cortos evita su bloqueo en EE. UU. gracias a una alianza corporativa que mantiene activo el ecosistema creativo y comercial de la app.
TikTok, la plataforma que ha transformado la forma en que se descubre, se promociona y se consume la música, ha entrado en una nueva era dentro de Estados Unidos. En ese contexto, el presidente Donald Trump y TikTok confirmaron el jueves que se ha formado una nueva empresa conjunta para mantener la aplicación operando en suelo estadounidense, esta vez bajo propiedad y supervisión lideradas por EE. UU.
La nueva compañía, TikTok USDS (U.S. Data Security), estará dirigida por Adam Presser, actual jefe de operaciones y de confianza y seguridad de TikTok. El ejecutivo, quien anteriormente ocupó cargos de alto nivel en Warner Bros., será el CEO de la entidad estadounidense. Al mismo tiempo que el CEO global de TikTok, Shou Chew, seguirá involucrado como miembro del directorio, aunque la empresa funcionará como una “entidad independiente”. Diseñada específicamente para el mercado estadounidense.
Para artistas, sellos discográficos y fans, lo que está en juego es enorme. TikTok afirmó que la empresa conjunta operará con estrictas salvaguardas en materia de protección de datos, seguridad del algoritmo, moderación de contenidos e integridad del software. Aspectos clave que habían colocado a la app en el centro de batallas políticas y de seguridad nacional en Washington.
De hecho, el presidente Trump celebró el acuerdo en Truth Social, calificando a los dueños del nuevo grupo propietario como “grandes patriotas e inversionistas estadounidenses, los más grandes del mundo”. Además, agradeció al presidente chino Xi Jinping por cooperar con su administración y aprobar el acuerdo, aunque China aún no lo ha confirmado oficialmente.
Mientras tanto, la nueva era de TikTok en Estados Unidos está siendo moldeada por una poderosa alianza de inversionistas estadounidenses, ejecutivos tecnológicos y figuras clave de las finanzas globales que ahora ocupan un lugar central en el futuro de la plataforma.
La empresa conjunta estará gobernada por un directorio de siete miembros, la mayoría de ellos estadounidenses, lo que marcará un cambio significativo en la forma en que la compañía opera dentro del país. Junto al CEO de TikTok, Shou Chew, el directorio incluye a Timothy Dattels de TPG Global, Mark Dooley de Susquehanna International Group, Egon Durban de Silver Lake, Raul Fernandez de DXC Technology, Kenneth Glueck de Oracle y David Scott de MGX.
En conjunto, estos nombres representan a algunos de los actores más influyentes en inversión tecnológica, infraestructura de datos y capital privado global, colocando el negocio de TikTok en Estados Unidos. firmemente en manos de un liderazgo corporativo de peso.
Por su parte, ByteDance, la empresa china matriz de TikTok, conservará una participación del 19,9 %, pero el control de la empresa conjunta estará en manos de Silver Lake, Oracle y MGX como inversionistas gestores. Asimismo, aportan capital la firma de inversión de Michael Dell, Vastmere, junto con Alpha Wave, Revolution y Via Nova, afiliada a General Atlantic. De este modo, este grupo forma una columna vertebral financiera y tecnológica diseñada para mantener a TikTok operando a plena escala en el país norteamericano mientras cumple con nuevas exigencias regulatorias y de seguridad.
Para el mundo de la música, la importancia de este acuerdo no puede subestimarse. TikTok se ha convertido en el motor de descubrimiento musical más poderoso del planeta, capaz de transformar a productores desconocidos en estrellas globales y de devolver canciones de décadas pasadas a los rankings. Además, es un impulsor clave de las cifras de streaming, la venta de boletos de conciertos e incluso de los contratos discográficos, lo que hace que su estabilidad sea crucial para toda la economía musical.
Bajo la nueva estructura, TikTok asegura que los usuarios estadounidenses seguirán disfrutando de una plataforma global, permitiendo que los creadores de EE. UU. sean descubiertos por audiencias de todo el mundo y que los negocios musicales operen a través de fronteras. A la par, la publicidad, el marketing y el comercio electrónico estarán gestionados por las entidades globales de TikTok en EE. UU., manteniendo el lado comercial de la plataforma estrechamente vinculado al mercado estadounidense sin perder su alcance internacional.
Uno de los cambios más críticos involucra el algoritmo de recomendación de TikTok, el sistema que decide qué canciones, artistas y videos se vuelven virales en millones de pantallas. Algoritmo que ahora estará alojado en los centros de datos de Oracle en Estados Unidos y será entrenado, probado y actualizado utilizando datos de usuarios estadounidenses. Si bien este movimiento busca atender preocupaciones de seguridad nacional, también garantiza que el motor detrás de los éxitos virales siga funcionando sin interrupciones, preservando la capacidad de la plataforma para impulsar nueva música a una escala sin precedentes.
Simultáneamente, la nueva estructura también protege el ecosistema creativo más amplio de TikTok en Estados Unidos, manteniendo disponibles aplicaciones hermanas clave como CapCut y Lemon8 para los creadores que dependen de ellas. Así, para músicos, productores y fans, el acuerdo significa que el escenario digital donde se lanzan carreras, nacen tendencias y las canciones se convierten en fenómenos globales seguirá firmemente en pie, ahora respaldado por algunas de las instituciones más poderosas de la tecnología y las finanzas estadounidenses.
Todo este proceso es el resultado de meses de maniobras políticas, presión legal y diplomacia entre bastidores entre Washington y Pekín. En el centro del conflicto estaba una ley de seguridad nacional de EE. UU., firmada bajo el expresidente Joe Biden, que exigía a ByteDance vender sus operaciones estadounidenses o enfrentar una prohibición nacional. La ley buscaba limitar el control extranjero sobre datos y tecnología sensibles, pero nunca llegó a entrar en vigor. El presidente Donald Trump bloqueó su aplicación mediante una serie de órdenes ejecutivas mientras la dirección de TikTok buscaba un comprador y reestructuraba el negocio en EE. UU.
El resultado es un ejemplo poco común de una empresa tecnológica global siendo reconfigurada en tiempo real por fuerzas geopolíticas. Lo que comenzó como una disputa de seguridad nacional terminó en una realineación corporativa que mantiene a TikTok operando en Estados Unidos mientras redefine su propiedad, su gobernanza y su regulación. Para la plataforma y para las industrias que dependen de ella — desde la música hasta el marketing y los medios — el acuerdo representa una tregua frágil pero significativa entre dos de los gobiernos más poderosos del mundo.
