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Korn revivió la adolescencia de más de 20.000 asistentes

  • Publicado mayo 3, 2026
Korn revivió la adolescencia de más de 20.000 asistentes
Sebastián Galarza

El show de hora y media priorizó canciones de sus cuatro primeros discos. Antes se presentaron Spiritbox y Seven Hours After Violet, el proyecto alterno del bajista de System Of A Down. 

La euforia en un concierto de Korn, o por lo menos en un concierto de Korn en Colombia después de casi una década, es tan impresionante que – al comienzo – ni al cantante se lo puede oír. Desde el grito de alerta (“are you ready?”), hasta el último acorde, “Blind” fue eso. Una canción, himno adolescente por excelencia, donde ante la emoción desbordada del público todo lo demás era casi inaudible. 

Pero no solo la euforia es impresionante: lo que ocurre en la tarima, también lo es. Una banda que suena contundente y precisa, en gran parte por la técnica de Ray Luzier y la forma tan frenética en que Ra Díaz golpea el bajo. Las visuales también serán esenciales, principalmente las luces blancas, un componente infaltable del show. 

Segunda canción, “Twist”, y por fin le conocemos la voz a Davis. No es la misma que hace treinta años – sería un milagro que lo fuera –, pero el solo hecho de que esté cantando esta canción que nos hacía doler la garganta cuando éramos adolescentes y que nos hacía imaginar al tipo mudo a los cincuenta años – lo que por suerte jamás pasó –, ya es un detalle remarcable. Rápidamente la conecta con “Here To Stay”, donde aparecen interferencias, como las de una TV, igualitas a las del video que MTV difundió constantemente hace más de 20 años.

Lo que ocurre con las visuales es más o menos así. Los tipos tienen una pantalla que parece ser cóncava – o varias pantallas, con las de los extremos puestas en diagonal – que cubren toda la parte del escenario. En ellas se ven las imágenes, que no son proyecciones, ya que nunca caen en la ropa de los músicos que están en el escenario. 

Sebastián Galarza

Eso hace que cualquier cosita que proyecten se vea impresionante, “Got The Life” y “Clown” comienzan a jugar más con los colores y, en esta última, se ven unos árboles en llamas – en colores rojo, amarillo y verde –, posiblemente un tributo a la deforestación en la Amazonía (y a Suramérica, donde están comenzando su gira). La siguiente es “Did My Time”, recordada por ser la banda sonora de una de las películas de Tomb Raider, que nos muestra un Davis más lírico, incluso más parchado con su canto. 

A continuación, la gaita más esperada por Latinoamérica unida. Como bien saben los fanáticos de Korn, Davis no solo toca este instrumento, sino que lo convirtió en un componente esencial de uno de los éxitos de su primer disco: “Shoots And Ladders”. Cuando en un concierto de la agrupación suena esa vaina… significa que viene tremendo himno, que el suelo realmente se va a mover. La conectan con “Coming Undone”, otra de esas infaltables. 

Davis cuenta que llevan alrededor de cinco años componiendo canciones para un nuevo disco y anuncia “Reward de Scars”, primer sencillo desde 2022, banda sonora del videojuego Diablo IV, que presentaron hace pocas semanas. Suena como algo que divinamente podrían haber incluido en Untouchables, uno de sus discos más exitosos, que estuvo por más de 30 semanas en el Billboard 200 y alcanzó el puesto No. 2. Solamente superado por los No. 1 Issues y Follow The Leader. Los dos álbumes del grupo que tuvieron mayor rotación a comienzos del nuevo milenio, durante el auge del nū metal. 

Los más fanáticos seguramente conocerán la historia de Devin Davis. La esposa de Jonathan que murió por sobredosis y a quien él le hizo duelo con el álbum The Nothing. Una relación problemática, donde a pensar de los traumas de la mujer y de una separación ocurrida dos años antes del deceso, el cantante de Korn siguió refiriéndose a ella, incluso después del fallecimiento, como la mujer que más había amado. “Cold” es uno de los tres temas más importantes de ese disco. Muestra una de las facetas más guturales del artista, pero también ese canto lírico no tan oscuro que expresa a ratos. Las visuales entre azules y blancas, a ratos, en pantallas, aparece una mujer.

Sebastián Galarza

Los éxitos “Twisted Transistor” y “Somebody Someone” pasan sintiéndose más una deuda con fanáticos, que canciones que pertenezcan a este set. De todas maneras suenan impecables y evocan recuerdos. Por ahí también suenan la melancólica “Dirty” y la rudimentaria “Proud”, una canción con sonido de demo, que está incluida en su disco Live & Rare de 2006. 

Se acerca el fin del show, primero con “Y’all Want A Single”, la canción con la que los integrantes de Korn le dijeron a la industria musical que estaban hartos de perseguir hits. El “fuck that” del coro es ensayado por Davis una y otra vez antes de comenzar. El público responde como si le hubieran pagado por gritarlo. Las visuales muestran mares descontrolados: más metáforas.  

Luego de los bises, con “4U” (una canción muy cortita del disco Issues que tiene alma de interludio) y las infaltables “Falling Away From Me”, “A.D.I.D.A.S.” y “Freak On A Leash” para el cierre. El show termina a la hora y media. La energía desbordada fue tanta que los fanáticos se miran entre sí como si no hubiera faltado nada. Los inconformes extrañamos “Ball Tongue”, “Make Me Bad” y “Right now”.

Los actos de apertura

Después de Korn, A Seven Hours After Violet, agrupación de Shavo Odadjian, bajista de System Of A Down, fue lo más llamativo de la jornada. Con una propuesta que va desde el death metal y el nū metal, hasta – levemente – la electrónica e incluso el punk californiano. 

La banda está bien sostenida en un vocalista más lírico y otro que canta cualquier cosa que le pongan en camino, desde las partes más guturales, hasta los coros líricos de apoyo que necesita el otro vocalista. “Abandon” y “Sunrise”, entre sus puntos más altos. 

Spiritbox también se defiende sin problemas en tarima, en un show en el que la cantante Courtney LaPlante pasa de gritar enérgicamente, a momentos líricos y luminosos que aportan matiz al show. Sus fanáticos llevaban tiempo esperándolos y en canciones como “Jaded” o “Hurt You”, realmente se notó. 

Sebastián Galarza
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Written By
Pablito Wilson