Camilo Sanabria y el reto de darle un sonido al realismo mágico de Macondo: “Todos tenemos algo de esa mezcla”
Buscando en diferentes culturas y sonidos de nuestro país, le dio vida al realismo mágico a través de la música en la segunda parte de Cien años de soledad.
¿A qué suena Macondo? Esa fue la pregunta que tuvo que responder el compositor colombiano Camilo Sanabria al crear la música original de Cien años de soledad, la ambiciosa adaptación de Netflix inspirada en la obra del Nobel de literatura, Gabriel García Márquez.
Ganador del primer Latin Grammy entregado en la categoría de Mejor Música para Medios Visuales, introducida en los premios de la Academia en 2025, con su trabajo para la banda sonora de la serie, habló con Billboard Colombia sobre el universo sonoro de la segunda parte de esta producción que llevó a la pantalla grande una de las obras más importantes de la literatura en español.
Después del éxito de la primera entrega, que retrató el nacimiento del pueblo ficticio de Macondo, donde transcurre la historia de la familia Buendía, y cuya musicalización le valió ese histórico Latin Grammy para Colombia, la segunda parte llega con la evolución sonora del pueblo, la incursión de nuevos personajes que traen nuevas narrativas y conflictos a la historia y el desafío de convertir el realismo mágico de García Márquez en una identidad musical propia.
Ahora con el estreno de esta nueva entrega, Sanabria vuelve a recorrer Macondo, pero desde un punto de vista distinto: menos inocente, más fragmentado y atravesado por la violencia, el paso del tiempo y la decadencia. En conversación con Billboard Colombia, el compositor habló sobre la evolución sonora de la serie, las influencias de la música colombiana, sus momentos favoritos del nuevo soundtrack y la búsqueda constante de una identidad musical para un lugar que nunca había sido escuchado.
Después del éxito de la primera parte y de ganar ese primer Latin Grammy en la categoría de Mejor Música para Medios Visuales, ¿qué significó para ti volver para esta segunda temporada?
Camilo Sanabria: Cuando me preguntaron si quería hacer la segunda temporada, obviamente dije que sí. Después de haber llevado el sonido hasta donde lo llevamos, sentí que había que terminar el viaje y cerrar toda esta historia.
Lo del Grammy fue muy emocionante. La música le habló a muchas generaciones. Me escribieron literalmente desde todas partes del mundo comentándome las canciones del soundtrack. Fue muy bonito ver que la música trascendió la serie. Yo diría que por eso también llegó ese reconocimiento.
Además de ser un premio personal, también fue un momento histórico para Colombia
Camilo Sanabria: Sí, fue tremendo. El mundo del cine y el de la música realmente no son tan distantes y siento que esta categoría ya hacía falta dentro de los Latin Grammy. Los Grammy anglo llevan años reconociendo este tipo de trabajos y era importante que en Latinoamérica también existiera ese espacio.
Además, este reconocimiento premia algo muy especial, no hablamos de canciones licenciadas, sino de música original hecha completamente a la medida para una serie. Buscar un sonido único para esta obra fue precisamente lo que terminó siendo reconocido.
Y claro, todo nace gracias a la obra de García Márquez. Gracias a su inspiración se pudo hacer la serie; gracias a la serie se pudo hacer esta música. Es una enorme cadena de creatividad y un trabajo colaborativo inmenso. El resultado es único y creo que eso fue justamente lo que premiaron.
Gabo decía que Cien años de soledad era como un vallenato de más de 300 páginas ¿Cuál fue el reto de traducir ese realismo mágico a la música?
Camilo Sanabria: El gran reto fue que en la obra de García Márquez realmente no hay un referente musical. No sabíamos a qué sonaba Macondo.
Y eso nos dejaba casi ciegos, o sordos, sobre todo en la primera temporada, porque además estamos hablando de mediados del siglo XIX y no existen grabaciones de esa época.
Hubo muchísima investigación, pero también entendimos que esto no era un documental ni un catálogo de músicas tradicionales. La idea era crear algo original inspirado en esa gran obra.
Por eso empecé a jugar mucho con los sonidos del entorno. Colombia es un país inmensamente rico desde lo sonoro. Trabajé con las chicharras, con sonidos muy primitivos, y fui orquestándolos. Poco a poco esos sonidos evolucionan con el paso del tiempo y llegan a un lugar mucho más sofisticado.
En la primera parte vimos el nacimiento de Macondo, ahora encontramos un pueblo marcado por la decadencia, la violencia y la tragedia ¿Cómo cambia la música?
Camilo Sanabria: Ese fue todo el tema de esta segunda parte.
A medida que Macondo se deteriora, el sonido también empieza a desgastarse. Poco a poco comienza a desafinarse, los instrumentos pierden pureza, los vientos se vuelven más fantasmales y todo adquiere una fragilidad distinta.
Pero al mismo tiempo no quería que fuera solamente una música sombría. Laura Mora (directora de la serie) siempre me repetía una frase que tuve presente durante todo el proceso: “hay que encontrar lo bello dentro de la destrucción; la destrucción también puede ser bella”.
Esa idea estuvo siempre en mi cabeza mientras componía esta temporada.
En esta segunda parte, la evolución del sonido aparece con nuevas influencias musicales propias de Colombia
Camilo Sanabria: Claro. En esta segunda parte ya existe más evidencia histórica y empiezan a aparecer otras referencias musicales. Llega toda la influencia de Lucho Bermúdez, hay mucho trabajo con clarinetes, con las bandas de viento, con los inicios del Carnaval.
Además, Macondo finalmente se abre al mundo. Llega el tren y con él llegan muchas otras influencias. Ese también es el recorrido del sonido.
Pero nunca quise hacer una referencia literal. Lo que intenté fue construir un lenguaje propio que dialogara con nuestras raíces mientras respondía a lo que pedían la historia, la imagen y los directores. Esto es un ejercicio completamente multidisciplinario.
¿Cómo fue trabajar con diferentes músicos colombianos para darle identidad al proyecto?
Camilo Sanabria: Eso fue fundamental. Nosotros tenemos una riqueza cultural enorme y trabajar con músicos colombianos aporta algo que no se puede escribir en una partitura.
Somos músicos muy intuitivos. Esa intuición hace parte de nuestra cultura y termina impregnando la música.
En esta temporada estuve muy pendiente de escoger especialmente a los clarinetistas, porque históricamente las melodías que antes interpretaban las gaitas pasan a los clarinetes. También fueron muy importantes el acordeón y la percusión. Todo ese equipo terminó dándole vida al sonido de Macondo.
Entre los músicos que fueron fundamentales para construir ese universo estuvieron Julio Panadero, en el clarinete bajo y clarinete alto; Cristian Cambo, en el acordeón; y Jesús Blanco, en la percusión. Todos son músicos muy experimentados y fueron la base de este sonido.
Con la llegada de los nuevos personajes ¿cómo cambia también el universo sonoro de Macondo?
Camilo Sanabria: La serie misma le va pidiendo cosas a la música. Ya teníamos un sonido consolidado desde la primera temporada, pero poco a poco la historia, la imagen y las conversaciones con Laura Mora y Carlos Moreno, nos fueron llevando a lugares completamente distintos.
Hay personajes que transforman ese universo. Por ejemplo, con Fernanda del Carpio llega toda esa carga del mundo católico, y el reto era preguntarnos cómo iba a convivir esa tradición con un contexto completamente caribeño. Fue muy interesante jugar con esos dos mundos y el resultado terminó siendo muy especial.
También hubo escenas que exigían conceptos muy específicos. Carlos Moreno me decía: “Necesito que esta escena de sexo sea una escena de sexo bizarro”. Uno se pregunta: ‘¿cómo suena un sexo bizarro?’ (risas). De hecho, hay un track que se llama “Sexo bizarro”. Eso demuestra que este no es solamente un ejercicio musical; es una colaboración multidisciplinaria donde la imagen y la historia terminan guiando muchas de las decisiones sonoras.
¿Tienes algún track favorito de esta segunda parte?
Camilo Sanabria: Tengo dos.
Uno es un “vallenato barroco”, todavía no sé cómo se va a llamar. Me encanta porque mezcla el acordeón con una escritura casi barroca.
Y el otro mezcla el mundo católico con sonidos antillanos. Es una locura. Son probablemente mis dos piezas favoritas de toda esta temporada.
Después de pasar tanto tiempo habitando Macondo, ¿a qué suena finalmente ese universo de realismo mágico?
Camilo Sanabria: Esa es una pregunta muy bonita.
Macondo terminó convirtiéndose para mí en una pregunta sobre quiénes somos… No podría decir que suena a la gaita, o al tambor, o a un instrumento en particular. Su sonido es una mezcla de muchas culturas. Todos tenemos algo de eso y, al final, esa mezcla es la verdadera identidad de Macondo.
