“Había que hacer un Big Band 2 porque vendrá un Big Band 3”: Andrés Cepeda revive el formato que le otorgó un Latin Grammy
La segunda entrega del álbum incluye colaboraciones como las de Celia Cruz y Benny Moré, cuyas voces originales fueron recuperadas de antiguas grabaciones.
Andrés Cepeda vuelve a Billboard Colombia para presentar Andrés Cepeda Big Band 2 (en vivo), una producción que retoma el formato que le permitió conquistar un Latin Grammy en 2019 como Mejor Álbum Tropical Tradicional con su primera entrega. Esta vez, el proyecto creció mucho más de lo previsto, el álbum nació de 12 fechas agotadas en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo en las que se grabó en vivo el disco, e incluye colaboraciones tan especiales como las voces originales de grandes de la música latina como Celia Cruz y Benny Moré.
“Fue una maravilla porque es un proyecto en vivo, igual que el anterior. Este proyecto Big Band me parece que merece grabarse en vivo y tener la energía del público presente”, dice Cepeda. La intención inicial era realizar una o dos presentaciones en la capital para escoger de allí el material para construir el álbum. Sin embargo, la respuesta del público superó todas las expectativas y terminó siendo casi que una residencia.
“La gente se fue entusiasmando y nos llevaron hasta tener 12 fechas agotadas en el Teatro Julio Mario. Hubiéramos hecho más, la gente quería que hiciéramos más, pero ya no había más espacio en el teatro, estamos felices porque tuvimos mucho material de dónde escoger de esas 12 fechas en video y en audio”, asegura Andrés.
El resultado es un álbum que, coincidencialmente reúne en canciones, la misma cantidad de shows en los que fue grabado. Un total de 12 clásicos de la música latina que hacen un recorrido desde el nacimiento del Big Band en Estados Unidos con clásicos como “Sway (Quién Será)”, pero que también se fusiona con la cultura latina en canciones como “Momposina”, “Pachito E’ché”, “El Merecumbé” o himnos de nuestra música como “Colombia Tierra Querida”, “El Año Viejo”, entre otros.
Precisamente esa posibilidad de viajar por distintas tradiciones musicales es una de las razones por las que Cepeda siente un cariño especial por el formato Big Band, ya que le permite recorrer distintas tradiciones musicales y mostrar cómo estas fueron encontrándose con el formato de las grandes bandas.
“En este álbum, particularmente, podemos hacer un recorrido por lo que es la historia del Big Band, que nace a principios del siglo XX con la explosión del jazz y del swing en Estados Unidos, en ciudades como Nueva York. Después llega a Cuba y se conecta con el bolero y con el son; luego pasa por Puerto Rico, donde se fusiona con la bomba y la plena; por México, con el huapango; y, obviamente, llega a Venezuela y a Colombia y se encuentra con el porro, con la gaita y con la cumbia. Se va alimentando de todas estas músicas y las va incorporando al formato. Y de ahí salen algunas de las canciones más lindas de nuestra música latina, tradicionales de nuestra música latina”, explica sobre el concepto que desarrolla a lo largo de esta segunda entrega del disco.
Revivir la voz de Celia Cruz, para incluir un dueto en este álbum
Uno de los momentos más especiales del álbum llega casi al final en la pisca número 11, “Las Pilanderas”, una canción que reúne a Cepeda con la voz original de la gran Celia Cruz, casi 50 años después del lanzamiento original de esta canción como parte del álbum Duets (1977) de la Guarachera de Cuba y que además de ser una de las colaboraciones más emotivas del disco, tiene una historia que conecta aún más con este sentimiento.
Cepeda cuenta que durante los años 90, cuando era muy joven y realizaba prácticas en un estudio de grabación en Bogotá, tuvo la oportunidad de ser testigo de una sesión de Celia Cruz. “Me tocó la fortuna de un día llegar al estudio y encontrarme con que la gran Celia Cruz estaba grabando. Cosa que jamás se me olvidó, siempre estuvo en mi memoria”, recuerda.
Años después, mientras trabajaba en Big Band 2, aquella memoria regresó. Cepeda recordó que había una versión de “Las Pilanderas” interpretada por Celia, que él mismo había tenido la fortuna de escuchar, pero que no estaba publicada, fue así como comenzó una búsqueda para localizar aquella grabación y poder hacerla parte del disco. “Yo sabía que esa cinta estaba en algún lugar. Nos pusimos a averiguar, a buscarla, conseguimos la cinta, la restauramos, después conseguimos los permisos de sus herederos, del estate de Celia y de la casa discográfica”, cuenta.
El equipo logró recuperar la voz de Celia de manera analógica e incorporarla al lado de su voz en esta segunda entrega del álbum. “Gracias a esa arqueología que hicimos de investigación de esas cintas, logramos incorporarlos a nuestro álbum. Lo mismo con el señor Benny Moré. Eso es algo de lo que me siento muy orgulloso”, dice con emoción, al mencionar dos de las colaboraciones que hacen parte de este repertorio.
La elección de “Las Pilanderas” tampoco fue casual. Además de la conexión personal que Cepeda tenía con aquella grabación, la canción representa una parte esencial de la identidad musical colombiana. “Es una canción muy importante en el repertorio colombiano de la cumbia. Es una canción del Maestro Barros, muy importante, muy reconocida, muy colombiana”, asegura. Por eso, encontrar aquella grabación de Celia interpretando una canción colombiana fue para Cepeda, una oportunidad que no podía dejar pasar.
Una curaduría de canciones hecha con sus memorias de infancia
La selección de canciones también tiene una dimensión profundamente personal. Cepeda explica que la curaduría del álbum estuvo guiada tanto por el recorrido histórico del Big Band como por sus propios recuerdos y la herencia musical de su infancia que la mantiene más viva que nunca.
“Yo normalmente le dedico mucho tiempo a esa curaduría, a la escogencia del repertorio”, confiesa. Aunque la intención era contar con canciones ese recorrido de la historia del Big Band hasta formar un nuevo repertorio en cada país al que llega a este formato, no podía dejar por fuera su conexión personal con esos clásicos de la música latina que además han hecho parte de su vida, clásicos que creció escuchando en las fiestas de sus papás o de sus abuelos, o que hacían parte de la colección de discos de “sus viejos”, como cariñosamente los llama.
Por eso, entre las 12 canciones del álbum aparecen clásicos colombianos como “La Momposina”, “Colombia, Tierra Querida”, “Pachito E’ché” y “El Merecumbé”, junto a composiciones provenientes de otros países latinoamericanos.
Así, cada territorio representado en el álbum tiene también una canción que funciona como ese símbolo de identidad, “El Año Viejo” desde Venezuela, “Rayito de Luna” desde México, “Hoy Como Ayer” desde Cuba y “Lamento Borincano” desde Puerto Rico, entre otras.
“Que fueran muy representativas de esos lugares en donde el Big Band se fusionó con la música local, y también estuvieran cercanas a mi corazón. Esa fue la brújula para escoger las canciones del álbum”, asegura.
El sonido detrás de la Big Band
Una producción de estas características depende no solamente del repertorio, sino de una enorme cantidad de músicos, más de 20 en escena y del trabajo de quienes están detrás de cada arreglo. Cepeda destaca especialmente el papel de su director musical, Carlos Taboada, quien se encargó de las adaptaciones y creaciones para el proyecto y también participó en la mezcla del álbum.
“No solamente la canción y el intérprete, sino la persona que está detrás de la escritura de estos arreglos musicales es muy importante”, explica. Ya que aunque algunas canciones se hicieron respetando sus arreglos originales (por eso otorgan el crédito a sus arreglistas originales), hay otros temas del álbum que fueron adaptaciones o creaciones de Carlos Taboada para la Big Band.
El objetivo también era encontrar un equilibrio entre lo clásico y lo contemporáneo. Aunque el repertorio tiene una estética vintage, la producción debía tener la calidad sonora de una grabación actual. “Aquí se trata de hacer una cosa, un producto de muy alta calidad sonora. Aunque son canciones muy clásicas y tienen un sonido vintage, también hay que hacer que suenen como suena la música hoy”, asegura Andrés.
La formación misma explica buena parte de la magnitud del sonido: trompetas, trombones, saxofones, piano, contrabajo y percusión, con la posibilidad de incorporar batería según el repertorio. “Es un formato gigante que suena divino, que suena grandísimo y que se puede disfrutar bailando y se puede disfrutar, no sé, escuchando los boleros o bailando las cumbias o bailando los sones, las salsas”, dice.
Elegir una canción favorita dentro de un repertorio tan amplio no es una tarea sencilla para Cepeda. Sin embargo, hay algunas que ocupan un lugar especial. “Del repertorio colombiano, una de mis favoritas creo que es ‘El Merecumbé’, que me encanta, es una delicia”. También menciona “Pachito Eche”, en la versión inspirada en el trabajo de Dámaso Pérez Prado.
Pero como buen amante del bolero, “Alma Mía”, un bolero mexicano, es una canción que asegura es especialmente emotiva para él. “Tal vez esa puede ser mi favorita. Es una canción muy hermosa que me inspira mucho y me produce mucho sentimiento”.
¿Habrá un Big Band 3?
La primera entrega de Big Band le dejó a Andrés Cepeda un Latin Grammy y, sobre todo, la certeza de que había encontrado un formato con posibilidades para seguir explorando, esa fue la principal motivación para hacer esta segunda parte siete años después.
“Había que hacer un Big Band 2 porque vendrá un Big Band 3. Esa es la principal motivación”, asegura. Para el artista bogotano, el universo musical detrás del formato es suficientemente amplio como para seguir construyendo nuevas entregas.
“Creo que es un formato que nos permite hacer varias entregas porque hay muchísimo repertorio. Hay muchísimas maneras de abordarlo. Hay muchas historias detrás de la música, del Big Band. Y es un formato que se puede aplicar a muchas cosas”, dice. Incluso imagina llevar sus propias canciones a este universo sonoro. “Si yo mañana quisiera hacer, por ejemplo, un disco de versiones en Big Band de mis éxitos, podría hacerlo. Amo el formato”.
Y no es difícil entender por qué. La posibilidad de trabajar con una formación tan grande y con tantas posibilidades sonoras parece ser uno de los elementos que más lo entusiasman. “Me encanta, me motiva tener toda esta cantidad de músicos detrás, el sonido, los arreglos, todo lo que produce, la misma estética que trae consigo”.
Andrés Cepeda Big Band 2 llega también en formato físico, con una edición en vinilo que acompaña su lanzamiento en plataformas digitales. Para Cepeda, la experiencia de escuchar y coleccionar música en este formato sigue teniendo un encanto particular. Pero más allá de la puesta en escena y del formato, tiene la intención de recuperar un repertorio fundamental de la música latinoamericana y acercarlo a las nuevas generaciones.
“Uno de los propósitos de este álbum es que gente de otras generaciones se conecte con una música que yo considero que es muy valiosa y que vale la pena seguir escuchando y seguir promoviendo y seguir disfrutando y, sobre todo, bailando”, asegura. Para Cepeda, el futuro del formato dependerá también de que continúe existiendo una razón para hacerlo y de que nuevas generaciones sigan encontrando valor en estas músicas. “Mientras haya una buena excusa para seguirlo haciendo, lo seguiremos haciendo”.
