“El único protagonista era la cifra”: Gonzalo Villalón y la historia detrás de Voces por la Vida
El productor, quien lideró parte de la operación detrás de Voces por la Vida, habló con Billboard Colombia sobre los días de trabajo contrarreloj y la unión de una industria que convirtió su talento en una herramienta para ayudar a los afectados por el terremoto.
Gonzalo Villalón, productor y uno de los responsables de llevar a cabo Voces por la Vida, el concierto benéfico del pasado 23 de agosto que reunió a más de 32.500 personas en el Vive Claro y alcanzó un recaudo total de $11.193.557.183 pesos para reconstrucción en las zonas más afectadas, recuerda cómo fue el día en el que la industria de la música y el entretenimiento en Colombia se unió por todo el país.
Todo comenzó con un grupo de WhatsApp en el que Luz Ángela Castro, CEO de OCESA Colombia reunió allí a diferentes representantes de la industria del entretenimiento con una idea concreta, hacer un show para ayudar a las personas afectadas por el terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto.
La iniciativa tomó forma rápidamente. “Todos dijimos que sí, listo, ¿qué hay que hacer?”, cuenta. Villalón reunió al equipo creativo de su oficina para desarrollar la identidad visual del evento y mientras distintos promotores comenzaban a contactar artistas y organizar equipos, todos fueron asumiendo cada vez más responsabilidades.
“Me empecé a echar al hombro la cosa, pero todos empezamos”, explica. “Fueron días muy largos, jornadas muy largas entre el miércoles que dijo Luz Ángela y el domingo que se empezó a montar”. Ese mismo viernes se lanzó a la venta la boletería y el domingo comenzó el montaje.
En medio de ese proceso, Villalón terminó asumiendo la producción general. La razón, según cuenta, fue también la necesidad de encontrar una figura que pudiera trabajar de manera transversal entre los diferentes actores de la industria, que tuviera una trayectoria con experiencia, pero que fuera neutral.

Una producción hecha en tiempo récord a muchas manos
Villalón no estuvo únicamente en el equipo de producción. También participó en comunicaciones, comercial, técnico, fundación y promotores. “Estábamos en todo, todos estábamos en todos los comités”, cuenta.
La magnitud del proyecto hizo que la solidaridad trascendiera a los artistas. Empresas, proveedores, equipos técnicos y trabajadores pusieron a disposición del evento aquello que sabían hacer. Donaron su arte, su tiempo y su trabajo, desprendiéndose de egos o cualquier rivalidad que pudiera existir, para pensar todos una única causa en común: Colombia.
“Entonces empezaron a sumarse una serie de empresas: ‘Listo, yo pongo X millones, yo pongo X+Y millones’”, recuerda. La decisión entre los promotores fue clara, los recursos de los patrocinadores y de la boletería no debían utilizarse para cubrir la producción. “No vamos a pagarle a nadie nada”, fue el acuerdo, según explica Villalón.
La dimensión económica de la operación, ayuda a entender el alcance de esa decisión y el impacto de la donación de la industria unida. “Este evento que hicimos podría costar cerca de $5.000 millones de pesos, pero todo el mundo donó su trabajo, salvo algunas excepciones que tocó pagar, que fueron casi $300 millones de pesos… Ese dinero fue todo sacado del bolsillo de los promotores”, asegura.
El objetivo era que el dinero recaudado pudiera llegar directamente a la causa y a los cerca de 450.000 afectados (según las cifras oficiales de la UNGRD). La misión era clara, que “ni siquiera la plata de las boletas se tocara y fuera todo directo a la Presentes Corporación”, afirma.
La cantidad de artistas que querían participar obligó al equipo a encontrar soluciones creativas. Después de anunciar el primer line-up que incluía grandes nombres de la música latina como Maluma, Luis Alfonso, Silvestre Dangond, Manuel Turizo, Greeicy, ChocQuibTown, Eladio Carrión y muchos más, Villalón y la gran mayoría de promotores recibieron llamadas de alrededor de una docena de artistas interesados en sumarse.

“Todos los artistas querían estar”, dice. Al final, consiguieron una nómina que incluyó hasta a Karol G en una transmisión en vivo con su Fundación Con Cora y un total de más de 30 talentos en el escenario. Como no había espacio para presentaciones completas de cada artista, nació un formato particular, shows de 15 minutos. Y para hacer posibles los cambios rápidos entre cada presentación, el equipo necesitaba una tarima giratoria.
“Como eran tantos artistas, nos inventamos el formato de 15 minutos cada uno y yo dije: ‘necesito la tarima giratoria’”, cuenta. La respuesta volvió a llegar desde la propia industria “buscamos al Diablo (José Miguel Báez), y el Diablo puso la tarima giratoria y no cobró un peso”.
La misma dinámica se repitió con luces y equipos técnicos –donados por Línea Estrategica, Chamorro Group, Juan Carlos Pinzón, entre otros– alimentación y logística. “Y así se sumaron muchos más”, recuerda. En el área técnica, Villalón destaca la participación de un equipo con el que ha trabajado durante años y que permitió que una operación de esta magnitud pudiera funcionar (Rodi Colombia, Hernesto Orjuela, entre muchos otros). “Había un equipo de productores técnicos muy poderoso y de primerísimo nivel”, señala.
Incluso elementos aparentemente pequeños terminaron convirtiéndose en aportes importantes, mientras un centenar de productores y personal de la industria trabajaba contrarreloj para lograr una producción de semejante tamaño, desde afuera también donaron lo esencial para poder lograrlo. “Necesitábamos alimentarlos y conseguimos almuerzos, refrigerios, y todo el catering necesario para todo el personal”, cuenta. La logística, uno de los componentes más grandes de cualquier espectáculo, también fue donada. “Incluso la logística fue donada por A&G Logística”, dice.
Villalón calcula que alrededor de 200 personas estuvieron involucradas específicamente en labores técnicas y estima que unas 2.000 personas trabajaron alrededor del evento. Y aunque parecía estar todo listo, el esfuerzo no terminó con el montaje. El equipo llegó al día del evento, después de largas jornadas de trabajo y pruebas de sonido.
“Dormimos muy poco porque estábamos en pruebas de sonido el día anterior”, cuenta. Algunos artistas no alcanzaron a realizar sus pruebas, por lo que tuvieron que encontrar alternativas, “la premisa era, hágalo live to track, voz en vivo, músicos de figuración, bailarines, etc”.
Al mismo tiempo, la transmisión implicaba otro nivel de complejidad. Había que coordinar los contenidos de los artistas, las marcas, los patrocinadores y los agradecimientos, además de hacer que todo funcionara tanto para televisión como para el público presente.
Los presentadores también fueron parte de esa preparación. Villalón reunió al equipo el sábado y les dio un brief con el propósito central de la jornada. “La misión era conseguir mucha plata para hacer muchas casas… Eso se metió en la cabeza de todos los que colaboramos ahí, desde los que pusieron una tela en el escenario hasta los que pusieron grandes estructuras”.
Uno de los mayores retos de la jornada fueron los tiempos. “Sufrimos mucho con los tiempos”, reconoce. Un artista que finalmente no salió al escenario hizo que el evento comenzara a adelantarse y Villalón tuvo que intervenir directamente para evitar que el concierto terminara demasiado temprano.
El productor comenzó a ajustar las presentaciones en tiempo real. “Me fui donde Cepeda, le pedí que alargara, me fui donde Maluma y le dije a Maluma: 15 minutos no, vete 22 minutos”.
La operación exigió modificar constantemente el orden de los artistas sobre la marcha, según sus horarios de llegada y salida. En total a lo largo del día “hubo siete versiones del orden de los shows”. Sin embargo y a pesar de los retos, reconoce que el trabajo en equipo hizo todo más sencillo, “no es difícil hacerlo si tú tienes la metodología que esta gente tiene”.
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Entre todos los momentos que vivió durante la jornada, uno de los que más recuerda fue su encuentro con Daniel Habif. Villalón quería que el conferencista abriera el evento porque consideraba que su testimonio podía generar un impacto importante entre quienes estaban siguiendo la transmisión y así motivar las donaciones.
Cuando Habif llegó al camerino, le mostró a Villalón lo que tenía preparado. “Me dijo: ‘¿Quieres oír lo que yo voy a presentar? Dura 7 minutos’. Le dije, sí, me senté, me lo puso y me puse a llorar”.
Después de escuchar el mensaje, Villalón le propuso hacer tres intervenciones durante el día. Finalmente fueron dos. “Fue demasiado conmovedor y demasiado potente el mensaje”, recuerda. De hecho, en las redes sociales, el mensaje tuvo un alcance que resonó en varios rincones de Colombia y también del mundo.
“La magia que había ese día era el motor”
Pero más allá de la logística, los artistas o las cifras, Villalón insiste en que hubo algo más difícil de explicar que atravesó toda la jornada y que hizo posible Voces por la Vida. “La magia que había ese día era el motor”, dice.
Para él, esa energía nació de las historias que habían conocido durante los días posteriores al terremoto. “Necesitábamos ayudar por todas las historias tan fuertes que vimos, que hemos visto, que hemos vivido, la gente que lo perdió todo, que perdió sus familiares, que perdió sus casas, que perdió su trabajo, que perdió tanto esfuerzo de tantos años”, dice aún con la voz conmovida.
Esas historias nunca dejaron de estar presentes durante la producción. “Eso fue un motor muy importante y eso nunca nos quitó los ojos de ese norte de la producción, nunca”.
Antes de comenzar el concierto, Villalón reunió al equipo sobre la tarima. “Nos reunimos, hicimos una oración, dimos las gracias y le encomendamos el evento a Dios”. Para él, ese momento marcó el comienzo de la jornada y mantuvo la energía todo el día, “hubo magia de principio a fin, yo sentí magia desde que llegué”.
Mientras el concierto avanzaba, Villalón seguía por los intercomunicadores el crecimiento de las donaciones. “Señores, llegamos a $5.000 millones. Señores, llegamos a $7.000 millones. Señores, llegamos a $9.000”, recuerda haber anunciado. Y después venía el siguiente objetivo: “Señores, vamos a pasar los 10.000 millones”.
Ahí aparece, quizás, la frase que mejor resume la filosofía con la que se construyó Voces por la Vida. “No había ningún otro interés, no había protagonistas. El único protagonista era la cifra”. Por primera vez una industria que compite los 365 días del año, tuvo uno en el que se unieron para ser equipo, “nos movió lo que nos conmovió”.
Para Villalón, lo ocurrido durante Voces por la Vida trascendió la realización de un concierto. “Este evento hizo que la industria del entretenimiento fuera una sola, que se juntara, hizo que la industria del entretenimiento no tuviera fronteras”.

Por eso, no hay mejor prueba que esta, de lo que puede ocurrir cuando los diferentes actores de la industria dejan de lado sus diferencias para trabajar por un mismo objetivo, “lo único que importaba era ayudar, dar y ayudar, para eso estamos y a eso vinimos”.
El resultado fue también una imagen que Villalón guarda como uno de los grandes recuerdos de la jornada,“la satisfacción más grande vernos a todos juntos abrazados en una misma foto diciendo: aquí estamos presentes Colombia, y vamos a ayudar y vamos a seguir ayudando”.
Para Villalón, Voces por la Vida no terminó cuando se apagaron las luces del escenario. Después del concierto comenzaron las reuniones con la Presentes Corporación para avanzar en el objetivo que motivó todo el proyecto, construir viviendas para las personas que todavía no tienen dónde vivir.
“Esta semana ya se agendaron reuniones con Presentes y se está empezando a trabajar para que esto suceda y suceda de la manera más pronta posible, porque la gente no tiene dónde vivir y nosotros queremos que esas casas se construyan”. También permanece activo el grupo de WhatsApp que dio origen a la iniciativa, “nadie se ha salido del grupo donde nació todo y yo creo que nadie se va a salir del grupo”, dice.
La razón, explica, va más allá de esta emergencia. Colombia enfrenta terremotos, incendios, sequías e inundaciones, y la red construida alrededor de Voces por la Vida podría volver a activarse cuando sea necesario. Porque concluye con la mayor enseñanza de haber estado a la cabeza de este evento: “Creo que nos dimos cuenta que el propósito aquí es estar unidos para ayudar”.
“Me honra haber podido ser parte de este equipo de trabajo. Me honra haber podido liderar un pedacito de todo esto que en realidad fue liderado por todos. Tenía que salir perfecto y ese era el reto, que saliera perfecto, para que al final el objetivo, que era la cifra, nos diera el resultado que nos dio”.
