preloader
Loading ...
memorias Noticias

‘Aftermath’: El álbum que en 1966 marcó el sonido único de The Rolling Stones

  • Publicado abril 15, 2026
‘Aftermath’: El álbum que en 1966 marcó el sonido único de The Rolling Stones
London records

Grabado en Hollywood meses antes, el disco que hoy cumple 60 años marcó el momento en que los Rolling Stones dejaron de versionar blues para encontrar su propia identidad y convertirse en referentes del rock mundial.

En un discreto estudio de grabación en Sunset Boulevard, en Hollywood, cuatro jóvenes de Londres pasaron seis días preparando un álbum que cambiaría para siempre el curso de la música rock.

Fue así como The Rolling Stones entraron a los estudios RCA en diciembre de 1965 y marzo de 1966 para grabar lo que se convertiría en Aftermath, un álbum que marcaría su transformación de banda de versiones de blues a compositores serios al tiempo que, hoy, se considera uno de los discos de rock más importantes de los años sesenta.

Las sesiones se desarrollaron en dos etapas. De entrada, la primera tuvo lugar del 3 al 8 de diciembre de 1965 y comenzó, apenas, dos días después de que la banda terminara su cuarta gran gira por Estados Unidos. Tiempo después, regresarían tres meses más tarde para una segunda ronda del 6 al 9 de marzo de 1966. En suma, a lo largo de esos seis días, Mick Jagger y Keith Richards compondrían y grabarían 21 canciones originales: un estallido creativo extraordinario que no solo llenaría la versión británica de Aftermath, sino que también proporcionaría material para sencillos en la edición estadounidense del álbum.

Como eje de este cambio, estuvo el productor Andrew Loog Oldham, el joven empresario de diecinueve años que había descubierto a la banda y moldeado su imagen. Ya desde 1963, el empresario había estado presionando a Jagger y Richards para que escribieran su propio material, porque estaba convencido de que las canciones originales asegurarían su futuro a largo plazo y su independencia financiera.

De cara a Aftermath, les lanzó un reto: escribir sobre el mundo que los rodeaba, sobre cosas que realmente estuvieran ocurriendo. De ahí que surgiera una colección de canciones que abordaban el consumo de drogas, la política sexual, el consumismo y la crueldad emocional, con una honestidad que impactó a los oyentes de la época.

Igualmente relevante fue el entorno de grabación en los estudios RCA, que resultó crucial para el sonido distintivo del álbum. El ingeniero Dave Hassinger, un veterano de la casa que había trabajado con la banda desde finales de 1964, creó una atmósfera de libertad creativa que permitió al grupo experimentar con instrumentos y arreglos que nunca antes habían intentado. No es menor que, posteriormente, Hassinger escribiera las notas del álbum, la única vez que un ingeniero — y no Oldham — redactó los comentarios de portada para un disco de los Rolling Stones.

Bajo estas condiciones, Brian Jones emergió como una suerte de arma secreta del álbum durante estas sesiones. Conocido previamente sobre todo como guitarrista y armonicista, el músico amplió de forma notable su paleta musical y aprendió a tocar el sitar para “Paint It Black”, tras escuchar el trabajo de George Harrison con ese instrumento.

En la misma línea, adquirió un dulcémele (instrumento musical de los indios Apalaches) durante una parada de la gira en Carolina del Norte, en noviembre de 1965, y lo utilizó de forma destacada en “Lady Jane” y “I Am Waiting”. A ello se suma que descubrió una marimba mexicana olvidada de una sesión anterior y la empleó para crear el sonido inolvidable de “Under My Thumb”. Por añadidura, añadió clavecín, campanas y un koto japonés en varias pistas, transformando el sonido de los Stones desde el crudo blues de Chicago hacia algo mucho más exótico y texturizado.

Conviene señalar, además, que las sesiones fueron intensas por diseño. Según se cuenta, Oldham mantenía a la banda encerrada en el estudio durante el día, temiendo que si regresaban al hotel desaparecieran por completo. De este modo, los músicos trabajaban desde el mediodía hasta altas horas de la noche, perfeccionando arreglos y explorando las posibilidades sonoras que ofrecían las grabadoras de cuatro pistas de RCA. No menos importante, este fue el primer álbum de los Rolling Stones grabado íntegramente en Estados Unidos y el primero publicado en auténtico estéreo, lo que dio a las grabaciones una profundidad y claridad que su trabajo anterior no tenía.

Keith Richards comentó: “Nuestras sesiones anteriores siempre habían sido trabajos apresurados. En esta ocasión, pudimos relajarnos un poco, tomarnos nuestro tiempo”, explicó en febrero de 1966.

Aun así, el álbum casi tiene un título muy distinto. Oldham planeaba originalmente llamarlo Could You Walk On The Water?, con una portada que mostraba a la banda caminando sobre un embalse californiano al estilo de los mesías bíblicos cruzando el mar de Galilea. Con todo, Decca Records rechazó la idea de inmediato, temiendo que ofendiera a los cristianos estadounidenses y perjudicara las perspectivas comerciales del grupo. A la postre, el título Aftermath fue elegido como un compromiso amargo, aunque también tenía su propia resonancia dada la preocupación de las canciones por las consecuencias de las relaciones, las decisiones y el cambio social.

Una vez publicado, Aftermath se lanzó el 15 de abril de 1966 en el Reino Unido y alcanzó el primer puesto en las listas. Poco después, dos meses más tarde, la edición estadounidense —con un repertorio y portada diferente— llegó al segundo lugar del Top LP’s de Billboard. Con los años, el álbum ha sido reconocido como un punto de inflexión en la trayectoria de la banda, el momento en que dejaron atrás la imitación para consolidarse como innovadores dentro del rock.

En lo que respecta a los sencillos, también lograron destacarse dentro de las primeras posiciones del Hot 100. Para empezar, “Paint It Black” alcanzó el número uno durante dos semanas consecutivas en 1966; con el paso del tiempo, la canción se asoció con la serie de televisión de los años 80 La Misión del Deber, que estaba centrada en la guerra de Vietnam y, en 1987, apareció en Full Metal Jacket, dirigida por Stanley Kubrick, cerrando los créditos de la película. En paralelo, el sencillo doble A “Mothers Little Helper / Lady Jane” alcanzó los puestos 8 y 24 del Hot 100, respectivamente.

En última instancia, la influencia de Aftermath trascendió su éxito comercial al demostrar que The Rolling Stones podían crear un álbum con identidad propia, transformando influencias estadounidenses en un sonido distintivo y consolidando a Mick Jagger y Keith Richards como una sociedad creativa clave.

Dicho en otros términos, grabado en intensas sesiones en Hollywood, el disco capturó a la banda encontrando su voz mediante la experimentación, letras más realistas y una ambición artística que, seis décadas después, sigue sonando vigente y redefiniendo los alcances del rock.

Written By
Rodolfo Ovalle