Confessions II: Madonna reúne a Sabrina Carpenter, Feid, Martin Garrix y Stromae en su álbum dance más personal.
Con Confessions II, Madonna transforma la pista de baile en un espacio de memoria, duelo, amor y redención.
El primer Confessions on a Dance Floor (No.1 en el Billboard 200 en 2005) representó uno de los períodos más felices y exitosos de la vida y la carrera de Madonna. Al combinar su honestidad emocional con la producción elegante y melódica de Stuart Price, el álbum se convirtió en el más vendido de la artista en lo que va del siglo XXI, superando los diez millones de copias vendidas y otorgándoles a ambos el premio Grammy al Mejor Álbum Dance/Electrónico.
Madonna comenzó a trabajar en el álbum en 2024, cuatro meses después de concluir su gira mundial The Celebration Tour en Brasil. Con una agenda temporalmente menos cargada, la artista pudo concentrarse plenamente en la grabación de nuevo material y convocó a Stuart Price, el músico y productor británico que a lo largo de su carrera ha trabajado al lado de nombres como Kylie Minogue, Pet Shop Boys, New Order y The Killers, como productor de todo el álbum, acompañado por colaboradores como Andrew Watt, Cirkut, Mirwais, Arca, Triangle Park y Parisi.
En Confessions II, Madonna presenta 64 minutos de una mezcla continua, enlazando cada canción con la siguiente sin interrupciones ni baladas convencionales. Bajo su pulso electrónico, el álbum esconde algunas de las letras más sinceras y personales de la artista.
Este nuevo proyecto abre con una explosión. El tríptico formado por “I Feel So Free”, “Good for the Soul” y “One Step Away” se desarrolla sobre un groove con fragmentos del clásico house “French Kiss” de Lil Louis.
El título de “I Feel So Free” hace referencia a un verso de “Into the Groove”, el primer número uno de Madonna en el Reino Unido, en 1985.
El dueto de Madonna con Sabrina Carpenter es “Bring My Love” (No.36 en Billboard Dance Airplay), que ambas estrenaron en Coachella Valley Music and Arts Festival en abril. La canción se eleva sobre destellos de techno de Detroit e interpola el clásico de 1988 “Good Life” de Inner City, mientras las dos estrellas mantienen un diálogo sobre la inspiración artística.
Un vibrante homenaje al legendario club neoyorquino es “Danceteria”, donde Madonna salía de fiesta a comienzos de los años ochenta junto a RuPaul, Jean-Michel Basquiat, Fab Five Freddie, Keith Haring, Nile Rodgers y Cyndi Lauper. La canción incorpora una interpretación semirrapeada, inspirada en el estilo de “Rapture” de Debbie Harry, grabada en una única toma, en la que Madonna relata una noche en el club. Posteriormente, incorpora su propia versión del célebre estribillo ‘‘Doo, do-doo’’ del clásico de Lou Reed, “Walk on the Wild Side”.
Por su parte, “Read My Lips” su colaboración en la que está la cuota de representación colombiana, cuenta con producción de Tainy y un interludio vocal en español interpretado por Feid. Esta versión es más larga que la promocionada por la FIFA el 25 de junio de 2026, la cual presenta un inicio con percusión adicional pero una duración menor.
Madonna también colabora por primera vez con el DJ y productor neerlandés Martin Garrix en la inquietante “Bizarre”, una exploración de las complejidades del amor.
Sin embargo, dedica gran parte de Confessions II a recordar el pasado. “Fragile” es su doloroso lamento por su hermano Christopher, de quien estuvo distanciada durante muchos años y con quien se reconcilió antes de su muerte en 2024. En la canción, Madonna canta: “Si no puedes perdonarme, perdónate a ti mismo”.
Asimismo, el belga Stromae, conocido por su éxito global “Alors on danse” de 2010 (No.1 en Europa por 10 semanas), participa en “My Sins Are My Savior”, un exorcismo católico que revisa varias de las controversias que han acompañado a Madonna a lo largo de su carrera. Estas van desde las acusaciones de blasfemia por parte del Vaticano tras el uso de cruces en llamas en el videoclip de “Like a Prayer”, hasta las críticas por apropiarse de la cultura del vogue, de estilos de baile latino y de elementos del misticismo cabalístico y de la iconografía islámica.
Madonna recordó que su hija Lourdes León le propuso que escribieran una canción juntas como una forma de sanar su relación. El resultado fue “The Test”, un emotivo dueto con ella, en el que le pide perdón por haberla traído a un mundo tan caótico de celebridad. Madonna cita versos de “Little Star”, la tierna canción de amor que escribió en 1998 para su hija, mientras una ya adulta Lourdes le promete su devoción.
El álbum se cierra con “L.E.S. Girl”, ambientada en la mañana posterior a una noche desenfrenada en los clubes. En ella, Madonna revisita aquellos sueños juveniles y demuestra, de manera deslumbrante, cómo logró convertirlos todos en realidad.
“La gente piensa que la música de baile es superficial”, declara Madonna. “Pero están completamente equivocados. La pista de baile no es solo un lugar. Es un umbral, un espacio ritual donde el movimiento reemplaza al lenguaje”. Ese es el umbral en el que Madonna ha pasado toda su vida. Desde que explotó en los años ochenta, la reina absoluta del pop ha dedicado su carrera a demostrar cuán compleja, dramática y fascinante puede ser una pista de baile.
