Gusi conecta colegas de diversas generaciones con ‘Vallenato Social Club’
El disco y documental, inspirado en Buena Vista Social Club, rescata parte de la historia del género con referentes como Iván Villazón, Alfredo Gutiérrez, Jean Carlos Centeno o Diego Daza.
Buena Vista Social Club, el colectivo cubano surgido a fines de los noventa, protagonizado por músicos isleños como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González, Omara Portuondo o Eliades Ochoa, recordado por canciones como “Chan Chan” o “El Cuarto De Tula”, está considerado como uno de los colectivos más grandes de la historia de la música latina y mundial. Así que elegir llamar un álbum Vallenato Social Club, no solo resulta en un homenaje bonito, sino en un reto impresionante.
Por suerte, fue Gusi quien se puso en esa tarea. Un artista que como solista ha presentado éxitos como “Tú Tienes Razón”, “Locos Dementes” o “Indira II”, siempre conectando al género de acordeones, con texturas diversas entre el pop y el pop urbano. Es así como nace Vallenato Social Club, con invitados como Diego Daza, Jean Carlos Centeno, Karen Lizarazo, Elder Dayán Dìaz, Alfredo Gutiérrez, entre muchos otros talentos que colaboraron tanto en la composición como en la producción.
El encanto del disco, de acuerdo a lo que explica el artista en la entrevista, está profundamente relacionado con el reto que se impuso para lograr que cada una de las canciones tuviera una textura acorde al artista invitado. “El resto de la convocatoria fue el proceso más lindo. Ver que todos aprobaban cada una de las canciones y se sentían identificados”, remarca.
Vallenato Social Club comenzó a ver la luz a comienzos del año pasado con una composición muy sentida llamada “Acabaste Conmigo”, que lleva el ADN del invitado Elder Dayán Díaz y a ratos recuerda hasta al propio Diomedes (padre del artista). Luego fue develándose con otros temas como el tropipop “Yuquita”, con el maestro Alfredo Gutiérrez lanzando una diatriba contra las canciones del género que han perdido su esencia, y la pieza romántica “A Tu Medida”, que acompañó el cantautor Felipe Peláez.
Ahora que el disco sale a la luz se pueden apreciar otras sorpresas: una canción pop muy contagiosa llamada “Sin Querer Queriendo” en compañía de Karen Lizarazo, una de las pocas mujeres que ha podido construir un liderazgo dentro del género de acordeones; un vallenato rock (que recuerda un poquito a las canciones de Juanes) con Diego Daza y el corte de difusión que introduce el disco, “Merenguito”, en compañía de otro gran maestro: Iván Villazón.
Pero este disco que Gusi no solo piensa como un proyecto con grandes invitados, sino como un esfuerzo investigativo por rescatar raíces vallenatas y conectarlas a través de generaciones, no solo es un álbum, sino también un documental. Razón por la que, en algunos momentos, remarcará la importancia de haber trabajado con cámaras. Después de todo, si hay algo que el artista parece haber entendido desde el primer momento es que un proyecto de estos tiene altas probabilidades de convertirse en una pieza histórica, en un documento fundamental para entender el vallenato y la música colombiana.
Buena Vista Social Club puede haber inspirado el título, pero proyectos como La Fania All Stars y Motown Records (histórico sello de la música estadounidense, productor de más de cien éxitos de artistas como Stevie Wonder, Marvin Gaye o The Jackson Five) también aparecen entre las influencias, como proyectos sonoros que acompañaron a Gusi a la hora de crear Vallenato Social Club y que ayudaron para que pudiera encontrarle el corazón al proyecto.
Desde que salieron las primeras canciones, Vallenato Social Club ha tardado un año en salir. Un proyecto de estos debe ser bastante ambicioso. ¿No?
Eso suele pasar, Son proyectos que tienen muchas arandelas, en los que no hay que dejar ningún tornillo suelto. Y en este caso, como es un trabajo audiovisual, no quería dejar ningún detallito por ahí.
Alinear todos los equipos. No solo el mío, sino que como es un álbum en colaboración con doce artistas, imagínate trabajar con tantos equipos de comunicación. Alinear los esquemas de trabajo y las parrillas de contenido. Hoy en día ya todo es mucho más dispendioso de lo que era antes.
¡Qué gran título! Y el concepto, todo… ¿Cómo se te ocurrió esta idea de conectar tu música, tus raíces vallenatas y todo lo que eres con Buena Vista Social Club?
Vallenato Social Club es un espacio que también yo me lo debía, hacer un álbum en colaboración. Yo veía que el núcleo del vallenato estaba perdiendo un poquitico ese brillo y, creía yo, que dentro del género no había un álbum en colaboración. Un álbum que tuviera canciones originales, inéditas y presentadas con cada una de las texturas que da cada uno de los invitados.
Entonces me tomé la tarea y el trabajo de escribir una canción para cada uno, de producirlas. De decirles “bueno muchachos, esta es mi propuesta, quiero tener un lugar en común, donde todos nos sentemos en la misma mesa a comer de lo mismo, a compartir lo mismo, a respirar de lo mismo”.
Es como una convivencia y los invito a que trabajemos en pro del vallenato, en vez de estar dispersos o luchando nuestro ego, porque entiendo que en el mundo de la música y el arte suele estar muy presente. Aquí estoy invitando a través del ejemplo a decirle a mis compañeros y colegas que es mucho más bonito compartir la música que competir dentro de ella.
¿Cómo se dio el encuentro con el maestro Alfredo Gutiérrez?
Alfredo es de esos grandes que siempre quise tener y escuchar su música es alegría para el alma. Poder escribir una canción metido en sus zapatos fue algo muy divertido, en primera instancia, pero algo también muy delicado, porque él también es muy riguroso.
Es un artista que ya tiene más de 60 años de carrera y no cualquiera se le ha medido a trabajar con él o a colaborar con él, por el simple temor de que es como el decano de esta facultad. El que tiene todo el conocimiento. Él siempre ha sido muy directo, tanto con los medios con lo que quiere para su música. Y hacer esta canción era una forma de respetar su legado.
Afortunadamente lo recibió de la mejor manera y luego pude vivir la experiencia de estar en el estudio con él, que también era algo que me debía. Así que creamos una conexión muy especial, tanto así que luego me invitó a producir y a colaborar en una canción nueva de un álbum de él. Poder tener dentro de mi lista de pendientes este logro como algo ya chequeado, esta experiencia con uno de los grandes juglares, quien todavía está con nosotros, es algo muy gratificante para mí.
¿Cómo fue el proceso de grabación? ¿Lo trabajaste solo en tu casa o en otros estudios?
En este estudio, en mi casa. Se crearon las canciones y luego, poco a poco, fui enviándolas. Creo que una vez nació la primera invité a Peter Manjarrés, el primer invitado que me dijo que sí. Lo que me dio el impulso para seguir llamando a los demás.
Busqué el teléfono de Jorge Celedón, le dije que hablaba Gusi, que tenía una canción para mandarle por WhatsApp y a la hora me llamó a decirme que la canción estaba hermosa, que la iba a grabar. Así que se volvió como una cadena, cada vez con un nuevo eslabón, hasta que a los doce decidí parar. Ahí dije: “Bueno, entonces ya tengo un álbum”.
El resto de la convocatoria fue el proceso más lindo. Ver que todos aprobaban cada una de las canciones y se sentían identificados. Fue muy generoso de su parte y eso que creo que fui un poco invasivo, porque llegué con cámaras para grabar ese momento, para dejarlo en el recuerdo. No solo mío, sino de toda la gente que sigue nuestra música. Lo que lo hace para mí un proyecto especial.
¿Y terminarlo? ¿Eres el productor?
Trabajé varias canciones solo, inicialmente, y luego coproduje el álbum en Santa Marta con Yera, con quien tengo ya muchos años de estar haciendo música. Él entiende muy bien de dónde vengo y a dónde quiero llegar, así que tenemos una conexión muy especial. Con él logramos hacer esta coproducción de varias canciones, para llegar a identificar músicos que tuvieran esa sonoridad muy clara.
Entre los músicos tengo reyes vallenatos como Camilo Molina, quien es el que actualmente toca conmigo y Javier Mata, que también fue rey hace poco. Entonces, la sabiduría de todos los músicos que participaron fue súper importante, para que el proyecto tuviera también mucha carga musical y se sintiera parte, que tuviera el ADN del vallenato.
A Yera se le suele conocer por su trabajo como intérprete, pero en los últimos años artistas de diversos géneros como tú o como Pipe Bueno han grabado con él. ¿Cuál es su encanto como productor y compositor?
Es un artista con muchos talentos. Toca muchos instrumentos, pero sobre todo, él aprende a detectar las ideas muy rápido y las traduce en su computador. Yo creo que ahí es donde está su mayor virtud, en traducir, como en simultáneo, lo que el artista quiere decir o lo que está pasando con la canción. Y luego, cuando empieza a tocar los instrumentos empieza a armar una canción y al final del día acabas con una canción 95% terminada. Entiendes lo que hace, cómo lo logra.
Con el pasar de los años también nos hemos dado cuenta, como dupla, que hacemos un muy buen trabajo, porque también hemos hecho música para otra gente y tenemos esa conexión especial que nos permite identificar incluso cuando nos estamos equivocando. Luego de un par de horas trabajando entender eso no es fácil, porque uno también tiene su ego, pero a veces entiende que la canción no está yendo a ninguna parte. Ese momento de decir ‘volvamos a empezar o salgamos al balcón, para que miremos un poco qué es lo que pasa’.
Así que nos tomamos un café y por ahí de pronto surge otra idea. Eso es lo bonito de trabajar con él, que todavía mantiene esa humildad, como el primer día cuando lo descubrí, hace más de 10 años, y andaba con un PC. Su computador era gigante, porque no tenía ni siquiera portátil y lo metía en una maleta, así que he vivido como todo su proceso.
¿Cuál fue el reto más grande hacer este proyecto?
Yo creo que reunirlos a todos, viajar y hacer coincidir las agendas para poderlos grabar. La parte de la edición, la parte audiovisual, eran muchas personas juntas.
Normalmente trabajo con un equipo mucho más pequeño y al hacerlo más grande sabía que íbamos a tener más problemas, pero lo que quise hacer fue dejarme llevar. Yo sabía que la gente que yo estaba llamando tenía mucha experiencia, entonces también la idea era soltar un poco.
En el pasado hiciste canciones con Silvestre Dangond y también con Carlos Vives, con quien hiciste esta canción preciosa que es “Indira II” ¿Contemplaste sumarlos para este proyecto?
Sí, de hecho con Silvestre hablé, fui hasta Miami. Escuchamos todo el álbum de arriba a abajo y él quiso grabar una de las canciones. Llegamos al estudio, pero tuvimos un error de comunicación, porque al día siguiente él viajaba y después se enfermó. Después él entró en su gira y justo yo estaba allá afuera haciendo otro álbum, con Emilio Estefan [Monte Adentro, de 2024], y se nos cruzaron las agendas y todo se fue, ya tú sabes. Pero no fue como por un tema personal ni nada, simplemente las agendas y los tiempos no dieron.
Con mi compadre Carlos [Vives] pasó lo mismo. En ese año, él estaba siendo reconocido como el Person of the Year en Latín Grammys. Entonces el equipo lo estaba reservando mucho. Yo estaba en Gaira, así que él vio cómo fue que las canciones nacieron, se gestaron… y escuchaba todo lo que había ahí, le encantaba.
Entre las canciones del disco hay dos con artistas que han estado en nuestro chart, en nuestro Billboard Colombia Hot 100. Así que me gustaría saber cómo nacieron las composiciones con Jean Carlos Centeno y Diego Daza.
Bueno, escribir para ‘JeanCa’ fue algo muy bonito, porque él es un artista muy romántico y yo escuché toda esa primera fase suya con el Binomio de Oro de América. Además pertenecimos a la misma disquera por muchos años. Yo sabía que le iba a pegar ahí en todo el centro de la diana, al escribirle algo romántico: él es un gran compositor.
Era complejo, pero no imposible. Yo sabía que tenía que disparar un dardo con buen veneno. Así que me reuní con Gianmarco, mi gran amigo peruano, y con un amigo mío nicaragüense, otro cómplice de muchas canciones. Nos juntamos los tres a escribir una canción y nos quedó muy especial, así que Jean Carlos no tuvo otra opción que decir que sí.
¿Y el otro por el que me preguntabas era quien?
Diego Daza…
Ay Dieguito, de hecho me estaba escribiendo ahora. Calidad, artistazo. Muy activo en el estudio, muy completo. Se mueve con desparpajo cuando está ahí en el estudio, como los grandes artistas vallenatos. Tiene muchas anécdotas, dichos, gesticulación. Todo eso lo hace interesante y muy divertido. Es un artista con el que creo que hoy en día hay una conexión mucho más especial.
Eso es lo que logró también el Vallenato Social Club, que pudiera acercarme mucho más a todos ellos. Sembrarles el deseo de compartir. Evitar todo lo que se dice por ahí, lo negativo que a veces alimenta el vallenato. “Fulano hizo esto, Fulano hizo lo otro”, yo pensaba más como en un “vamos a juntarnos, a hacer una manada aquí; ¡vamos a ser algo así como La Fania de esta vaina, un Buena Vista, el Motown de esta película!
