Acompañados por The Hives pasaron por Colombia para interpretar clásicos como “Teenagers” y recordar un álbum que ha acompañado la salud mental de millones de adolescentes.
No todo amante del rock de comienzos de los años 2000 tuvo la capacidad de entender la importancia de una banda como My Chemical Romance. Una agrupación que ahora sí entendemos que fue fundamental acompañar las depresiones de millones de niños, adolescentes y adultos jóvenes, en tiempos de aumentos de la tasa de suicidios en el mundo (que se dispararon por aquel entonces). Sin embargo, anoche en Bogotá, al igual que han hecho en cada una de las fechas de su gira sudamericana, nos recordaron la importancia de la obra maestra con la que – literalmente – salvaron miles o millones de vidas.
Ahí es donde se entiende que la primera parte del show venga dedicada a The Black Parade, el disco que alcanzó el No. 2 en el Billboard 200 y habla sin velos de un tema tan complejo como la muerte. No solo porque su historia se centre en un paciente que padece cáncer, sino porque entre las letras de sus canciones, la agrupación también le dice a sus fanáticos que no hay oscuridad que no termine, que no hay mal que dure toda una adolescencia o, por lo menos, que solo existe una adolescencia.
Detalles que también sirven para entender por qué a My Chemical Romance no le basta con rendir tributo a su histórico disco, sino que tiene que venir a nuestro continente, incluyendo países como Colombia que nunca habían podido visitar, a interpretar el álbum completo. Primero, la acústica balada “The End”, que funciona como preludio para “Dead”, que además arranca con su guitarra juguetona mientras la agrupación y sus músicos acompañantes – algunos vestidos como enfermeros o quizás doctores, sí tenemos en cuenta una escena que ocurrirá más adelante –hacen su aparición en escena.
Dichos músicos acompañantes, como la enfermera que hace coros o la mujer que interpreta el violonchelo, van todos vestidos de blanco, en clara referencia al atuendo médico por excelencia. Los demás, con sus clásicos uniformes negros. Lo que ocurre es que The Black Parade también cuenta la historia de un régimen fascista, donde My Chemical Romance debe tocar como si fuera la agrupación que hace propaganda para ese régimen. Un detalle que cobrará relevancia más adelante.

“Welcome To The Black Parade” comienza precisamente con Gerard Way, cantante de la banda, hablándole a su público desde un atril como si fuera una suerte de Hitler moderno. Sin embargo, el ambiente cambia rápidamente, ya que esta no solo es una de las canciones más exitosas del álbum (No. 9 en el Billboard Hot 100), sino una de las que más felices hace a los fanáticos presentes, que la corean a pulmón.
Le siguen la descorazonada balada “I Don’t Love You”, la frenética “House Of Wolves” y la visceral balada “Cancer”, que viene con un preludio orquestal que se roba más de un aliento. Por cierto, The Black Parade es una ópera rock, incluso a ratos recuerda el American Idiot de Green Day, pero con una lectura mucho más emo, tanto en sonoridad como en interpretación.
La emotiva “Mama”, que en el disco cuenta con la participación de la legendaria actriz – de películas como New York, New York – Liza Minelli, comienza con llamaradas que son alternadas con lo que parecen ser escenas de catástrofes y otras del público, pero con ellos proyectados en pantallas color rojo sangre.
Claro, hasta este punto de la nota no se han mencionado las pantallas. Lo que ocurre es que a menudo en la tarima se muestran televisiones, como si fueran el medio por donde se difunden las mentiras del régimen que My Chemical Romance – involuntariamente – representa dentro de la historia. Y que para el momento de la siguiente canción, “Sleep”, proyectarán el croquis de una posible escena del crimen (ya saben, el muñequito dibujado con tiza en el suelo), donde dos personas se vuelcan… a jugar el juego que los estadounidenses conocen como Tic Tac Toe. Para nosotros, triqui.

“Teenagers” comienza con una estética muy feliz, muy propia de programa de televisión infantil. Tal vez porque la banda necesita mostrar que siempre hay momentos de luz o porque la historia ficcional también necesita mostrar que en el régimen ni los “niños” se salvan del control. A continuación, “Famous Last Words”, donde no importa que todo el escenario se quede en llamas o que el tema sea uno de los más famosos del grupo… porque es el público, el que, coreando a pulmón, se roba todo el protagonismo.
La agrupación se retira por varios minutos y cuando vuelve para interpretar “Give ‘Em Hell Kid” podemos ver que un concierto de esta gira de My Chemical Romance contiene dos shows en uno. Las pantallas ahora están lluviosas y las luces son todas blancas, lo que funciona como una buena forma de dividir el repertorio del álbum recientemente interpretado, con todo lo demás. Por otro lado, esta es la parte del show donde sonarán las canciones emo de la primera etapa, más gritadas y con riffs de guitarras netamente metaleros.
Ya no hay corista, violonchelo, ni enfermeros. A partir de ahora el concierto se sostiene a punta de buenas canciones y nostalgia pura y dura: “I’m Not Okay (I Promise)”, nos recuerda esa época en la que en medio de la epidemia de suicidios previamente mencionada, el cantante de My Chemical Romance le gritaba a su público: “yo tampoco estoy bien”. Le sigue la nostálgica “The Ghost In You”, recordada por su frase: “¿Alguna vez sientes que nunca estás completamente solo?”, que, depende quien la interprete, podría tener diferentes lecturas.

“My New Home Is Through You” y “Bury Me In Black”, muestran las influencias más hardcore de la banda, otro de los géneros musicales de los que se nutren sus canciones. En la última de estas dos canciones, la guitarra de Ray Toro suena tan metalera, que es fácil entender por qué tantos puristas del género odiaron a la banda en su época dorada. Por otro lado, la segunda de estas canciones fue grabada como demo, así que en esencia tiende a ser más cruda.
Más o menos para este momento de la noche fue cuando Gerard Way, quien había interactuado poco con su público, recordó la imposibilidad de haber venido hace años a Bogotá – concierto anunciado que tuvo que ser cancelado – y agradeció a quienes siguen presentes. También a la banda de apertura The Hives, así como a sus músicos acompañantes (los de My Chemical Romance), entre quienes destacó a Tucker Rule, una de sus más recientes adhesiones que anteriormente tocaba en Thursday.
Agrupación de posthardcore, contemporánea a My Chemical Romance, que alcanzó el No. 7 en el Billboard Top 200 con su disco War All The Time, en el año 2003. Recordados también por canciones como “(Understanding) In A Car Crash” o “Sígnals Over The Air”
Para el cierre suenan éxitos como “Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na)” y el desenlace con “Helena”, quizás el mayor éxito de My Chemical Romance, que en su momento fue el primer éxito No. 1 dentro del Billboard Hot 100 que tuvo la agrupación. Han pasado dos horas de show, pero el concierto se ha sentido mucho más extenso.

El show de apertura que nunca decepciona
En los últimos años, Bogotá ha tenido la fortuna de ver varias veces a The Hives, quienes se presentaron el año pasado en medio de un lluvioso Festival Estéreo Picnic y tiempo antes como soporte de Arctic Monkeys. Cuando se presentaron en marzo de 2025 fue tanta su convicción que tocaron en medio de la lluvia, sin que el riesgo por posible electrocución pareciera preocuparles.
Su setlist de una hora recorrió todas sus etapas – tengamos en cuenta que tienen más de 35 años de trayectoria, aunque MTV nos los presentó a comienzos de milenio – con canciones como “Enough Is Enough”, “Walk Idiot Walk” la ya clásica “Hate To Say I Told You So”, en su momento también destacada dentro del Billboard Hot 100.
Uno de los detalles con los que más se quedará el público es con el hecho de que el cantante Pelle Almquist se pasó todo el concierto hablando en español. Un español atropellado y a ratos torpe, pero que demuestra el cariño que el artista tiene por nuestro continente y por España, dos territorios donde se presenta con frecuencia.
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