Los Prisioneros: Claudio Narea recuerda su conexión con Colombia y revela sus planes musicales
El guitarrista de Los Prisioneros conversó con Billboard Colombia sobre el impacto de la banda, su separación y los planes que tiene para su música.
Treinta y ocho años después de su primera visita a Colombia, la música de Los Prisioneros sigue conectando generaciones. Así lo recuerda Claudio Narea, guitarrista de la emblemática banda chilena, quien conversó con Billboard Colombia antes de salir del hotel rumbo a la prueba de sonido de Rock al Parque como uno de los artistas que hacen parte del cartel de la edición número 30 años del festival gratuito de rock más importante de Latinoamérica, en un encuentro en el que repasó algunos de los momentos más significativos de su trayectoria y habló sobre los proyectos que hoy ocupan su atención.
Desde el impacto que tuvo su participación en el Concierto de Conciertos de 1988 hasta las circunstancias políticas y sociales que marcaron los primeros años del grupo, Narea reconstruye parte de una historia que trascendió las fronteras de Chile y convirtió canciones como “El Baile De Los Que Sobran” en referentes de distintas generaciones. También aborda la vigencia de ese repertorio, las diferencias que marcaron el final de la banda y las dificultades de una eventual reunión.
En esta nueva etapa, el músico busca consolidar su carrera solista sin desligarse del legado de Los Prisioneros. Con nuevas canciones en camino y un EP de cinco temas en preparación, Narea se dispone a explorar otros escenarios creativos mientras mantiene vivo el vínculo con un público que, décadas después, sigue encontrando en su música motivos para escuchar, recordar y descubrir.
¿Qué expectativas surgieron para ustedes después de su presentación en el Concierto de Conciertos de 1988?
Uy, eso fue hace mucho tiempo, 38 años atrás. Para nosotros fue amor a primera vista con el público colombiano, porque nos recibieron muy bien desde el comienzo. Entiendo que la música de Los Prisioneros ya sonaba en Colombia, pero aquella era apenas nuestra quinta salida a otro país.
Antes habíamos estado en Uruguay, Argentina, Perú y Ecuador, y nos había ido muy bien, sobre todo en Perú y Ecuador. Pero en Colombia fue mucho más, porque inmediatamente empezamos a hacer conciertos en otras ciudades.
Eso marcó una diferencia. En Perú y Ecuador solo tocábamos en eventos muy puntuales, mientras que en Colombia la respuesta fue mucho más masiva. Estuvimos en Barranquilla, Manizales, Armenia… Había muchas ganas de escuchar la música de Los Prisioneros, y eso lo notamos de inmediato. Fue algo mucho más grande.
¿Y qué pasó después con la música de Los Prisioneros? ¿Cómo vivieron ustedes los cambios políticos que se estaban dando en Chile y de qué manera todo eso se fue reflejando en sus canciones?
Bueno, mirando hacia atrás, creo que éramos bastante chicos. Estábamos metidos en la música, pero teníamos una mirada crítica sobre muchas cosas. Eso venía desde el liceo. Éramos compañeros de curso en el Liceo 6, desde primero hasta cuarto medio.
Nos conocíamos desde hacía cuatro años cuando empezamos a aprender a tocar. Ya casi al salir del colegio, comenzamos a dominar un poco los instrumentos para poder grabar. En realidad, era un juego, pero también descubrimos que la música era algo muy apasionante.
Digo que era un juego porque no teníamos amplificadores ni equipos decentes. Pasó un tiempo hasta que apareció una persona interesada en ser nuestro mánager. Él pagó los demos y las grabaciones del primer disco, y compró instrumentos nuevos. Si eso no hubiera ocurrido, tal vez Los Prisioneros habrían quedado como una linda época de juventud y nada más.
Pero empezamos a contar con el apoyo económico y el trabajo de Carlos Fonseca, quien se convirtió en nuestro mánager. Fue entonces cuando comenzó realmente la carrera de Los Prisioneros.
En esa época empezamos a tocar bajo una dictadura, en un periodo en el que sucedían cosas muy duras y difíciles para mucha gente. A nosotros no nos pasó nada, ni hubo ningún ataque directo contra nosotros. Sí hubo, en algún momento, alguna escaramuza y situaciones poco claras que daban cuenta de que éramos un grupo al que la dictadura no perdía de vista. Aun así, afortunadamente, no nos pasó nada.
¿Qué sienten cuando ven que hoy hay niños, jóvenes y adultos mayores que siguen escuchando la música de Los Prisioneros, tantos años después de que la banda dejó de existir? ¿Se imaginaban que sus canciones iban a trascender generaciones de esa manera?
Es muy especial comprobar que, aunque la banda dejó de existir hace décadas, seguimos teniendo un público joven. Es sorprendente ver cómo las familias vienen a vernos, los padres con sus hijos y, a veces, los abuelos con sus nietos. Eso es algo muy especial que nos ha pasado.
Cuando se separaron, ¿quién se quedó con el nombre de Los Prisioneros?
En su momento, Miguel Tapia, quien sugirió el nombre, lo registró, pero lo hizo con la idea de protegernos a todos. Actualmente hemos tenido algunas diferencias importantes, porque él sostiene que es su marca. Pero ¿cómo va a ser su marca si el trabajo lo hicimos entre todos? Esa situación ha generado diferencias notorias entre nosotros.
¿Cómo ha ido evolucionando tu música desde la época de Los Prisioneros hasta lo que haces hoy como solista?
Mira, yo sigo haciendo música. De hecho, ahora vamos a lanzar un EP con canciones nuevas. Pero esta es la primera vez que, después de los discos que he publicado como solista, estoy realmente enfocado en defender mi música y llevarla a distintos escenarios.
¿Por qué? Mi primer disco como solista lo hice en el año 2000, pero fue más bien un ejercicio. No toqué en vivo porque no me atrevía. Tenía tan pocas ganas de ser solista que, básicamente, hacerlo fue un acto de valor personal. El segundo disco lo lancé en 2006 y empecé a tocar, pero en esos días había muy pocos conciertos. Fue muy difícil presentarme en vivo y tocamos muy poco.
En resumen, nunca estuvo en mis planes ser solista. Así que ahora es la primera vez que realmente me la estoy jugando por mostrar mi música, aunque también interpreto las canciones de Los Prisioneros que la gente espera escuchar, porque son clásicos muy queridos. Voy a ir incorporando mis canciones poco a poco, grabándolas y presentándolas en vivo. Pero también tengo que ser realista, hay toda una historia con Los Prisioneros que es mucho más visible y atractiva para los seguidores que quieren escuchar esas canciones, porque la banda ya no existe. Sin embargo, quiero seguir haciendo música. Actualmente, mis canciones hablan de cosas que están pasando hoy.
Si hoy se juntaran los tres a hacer música, ¿Cómo crees que sonaría? ¿Se imaginan haciendo algo parecido a lo de antes o creen que saldría algo completamente distinto?
Uy, eso intentamos hacerlo en 2003. Nos habíamos reunido en 2001, después de diez años sin tocar juntos. Volvimos a los escenarios, nos presentamos en muchos lugares, vinimos a Colombia y tocamos en Chile y en otros países. Después nos dieron ganas de grabar canciones nuevas, pero fue muy difícil ponernos de acuerdo sobre qué era una buena idea o una buena canción. El tiempo había pasado, y no en vano. Cada uno había vivido muchas experiencias por separado, así que llegar a acuerdos fue complicado. Eso también desencadenó nuestra separación. Yo consideraba que Jorge no estaba componiendo canciones que tuvieran sentido para mí.
Lo hablamos, pero la relación se volvió difícil y continuar con el proyecto también. Creo que habría sido mejor tocar únicamente los clásicos y dejar que cada uno desarrollara sus nuevas canciones por su lado. Pienso que eso habría sido mucho más sano. Si lo hubiera tenido claro en ese momento, lo habría propuesto. Creo que lo mejor habría sido que cada uno hiciera su carrera por separado y que tal vez nos reuniéramos nuevamente después. Habría sido muy bonito y muy sano, pero no se pudo.
Después de Rock al Parque, ¿qué viene? ¿Tienen planes de llevar la música a otras ciudades o de hacer alguna gira?
Tenemos varios proyectos, pero lo principal ahora es terminar el EP, que tendrá cinco canciones. Primero vamos a lanzar un sencillo en noviembre, que estrenaremos hoy en Rock al Parque. Nunca hemos tocado esta canción en vivo. Se llama “Atrapado en TikTok” y vamos a interpretarla por primera vez.
A partir de noviembre empezaremos a mezclar las otras cuatro canciones para publicar el EP próximamente. Ese es nuestro principal objetivo en este momento, aunque también tenemos varios conciertos programados.
A casi cuatro décadas de aquel primer encuentro con el público colombiano, Claudio Narea continúa construyendo su camino musical entre la memoria de Los Prisioneros y la búsqueda de nuevas canciones. Su presente está marcado por el deseo de llevar su trabajo solista a más escenarios, sin dejar de reconocer el lugar que ocupa el repertorio de la banda en la historia musical latinoamericana.
