Maía presenta ‘Colores’, su disco más completo, inspirado por su maternidad

Las enseñanzas de su hija Magdalena la ayudaron a componer un álbum motivado por la salsa, pero también por profundizar la búsqueda por ser ella misma.
Maía no solo ha sido una de las cantantes de pop más queridas por los colombianos, tanto por sus composiciones como por sus apariciones en concursos musicales, sino que también ha sido una de las más eclécticas: pop, tropipop, cumbia, salsa, reggaetón… la también conocida como la “Niña Bonita”, en referencia a una de sus canciones más famosas, ha demostrado que se le mide a todo.
Sin embargo, en los últimos años se ha decantado por la salsa. En parte, porque es un género musical que siempre quiso explorar, pero también porque con la llegada de su hija comenzó a tener nuevas consideraciones respecto a su música. “Necesité 23 años, pasar por miles de cosas que deseaba, que creía que eran lo correcto, hasta que me volví más honesta, más leal, más sensata conmigo desde que Magdalena nació. Ella desbloquea nuevos superpoderes, pero también nuevos miedos”, explica.
Pero Colores no es solamente un álbum salsero, sino que se siente como una producción discográfica donde la salsa marca el pulso, mientras Maia juega con géneros como el tropipop en “Colores” (con el artista sanandresano Mr. Steve, con quien ya había grabado anteriormente y compartido en el reality show La Descarga), el R&B con “Está Bien No Estar Bien” y hasta la balada: “Muéstrame”.
Esta última podría considerarse la pieza pop más magnífica que la intérprete haya desarrollado en toda su carrera (incluso por encima de recordadas baladas como “Se Me Acabó El Amor”). Y hasta es posible incluso ella sospechara que la canción tenía tanto potencial, ya que para grabarla montó micrófonos en 360 – a fines de buscar una experiencia más inmersiva – y la grabó tanto en formato estéreo, como para el formato Atmos de Apple.
“Yo soy los colores de mi garganta”, canta Maía en otra de las composiciones del disco llamada “La Vida”, que no por casualidad es también la que cierra el álbum, lo que también se siente como una buena forma de autodefinirse ahora que parece haber desarrollado la versión más sólida de su propio sonido. El productor fue su amigo Ángel Pututi, con quien ya había trabajado canciones como “Ni Tú Ni Yo” con Luis Enrique (recordado por el clásico “Yo No Sé Mañana”).
Pero si bien Colores es un disco muy salsero, también tiene una fuerte influencia de rock, por ejemplo en canciones como el focus track “Invierno y Soledad”, que hizo en compañía de la reconocida intérprete peruana Daniela Darcourt. En parte, porque como bien explica Maía ella disfruta componer las canciones con todo tipo de estructuras y, quizás también, porque en los últimos años la artista invitada ha hecho canciones con este estilo, como “Fuego Eterno”, que grabó con Jhovan Tomasevich (de Zen), uno de los principales exponentes de rock de su país.
En el disco también brillan las colaboraciones, por ejemplo en “Invierno y Soledad” la canción fue preparada como si fuera a ser cantada por una mujer solista, pero al grabarla Maía sintió que tenía que tener otra voz acompañante y que dicha voz tenía que ser femenina, a fines de tener dos diferentes perspectivas de la misma historia. En “Amar A Dos”, una de las razones por las que el invitado Nesty puede destacarse, es porque la canción fue planeada con un tono de voz mucho más adecuado para él que para Maía.
Sobre “Colores”, la canción con la que abre el álbum, Maía cuenta que mucho antes de tener a Mr. Steve como invitado, ella sabía que quería una voz afro participando. Tanto así, que cuando grabó la primera versión era ella misma quien imitaba el tipo de voz que quería conseguir para el tema.
Entre sus influencias Maía también destaca el R&B, que aparece en otra de las canciones del disco llamada “Está Bien No Estar Bien”, que está inspirada en la música que escuchaba de su mamá: Gloria Gaynor, Aretha Franklin, Billie Holliday (e incluso suena con referencias al trío TLC). Pero la artista también destaca tener vena de cantaora y fuertes influencias del son y el montuno, por parte de sus abuelos y tíos, que habrían sido fundamentales para la exploración salsera que hizo en los últimos años.
Tanto por su composición como por la forma en que fue grabado, como Colores se siente como un disco demasiado grande, de esos que vale la pena mandar a concursar al Latin Grammy. Maia cree que la razón es porque ella quiso hacer un disco que trascendiera en el tiempo, que no se sintiera como un compilados de canciones efímeras una tras de otra. “La tecnología tiene que ser una herramienta y no una fuente, porque la fuente debe ser el humano”, enfatiza la artista.
De todas formas, Maía remarca que los posibles premios no la impacientan. “Lo que quiero que la gente sienta es que es un disco que trasciende en el tiempo, que la gente me preste sus oídos […] Si vienen premios bienvenidos serán, pero el mayor premio será que en 20 años la gente me diga: ‘Colores cambió mi vida’”.