Fran Healy de Travis y Win Butler de Arcade Fire lo acompañaron, pero para hacer canciones de su propio repertorio como el clásico “Side” o “Rebellion (Lies), respectivamente.
Los headliners están dando la talla. El viernes fue Tyler, The Creator, quien con su show cuidado al detalle y un público que conectaba con cada una de sus palabras, se consolidó como el artista de la noche. El sábado, The Killers ofreció un show tan prolijo como potente, que hizo que cada uno de sus himnos multiplicará su poder a la hora de conmovernos. Y parece que en la tercera fecha ocurrirá lo mismo con Sabrina Carpenter, una de las mayores promesas del pop mundial.
Al revisar los diferentes setlists de The Killers – durante esta gira – se puede ver que casi siempre comienzan con canciones diferentes, como si el show fuera tan sólido que diera igual cuál es el primer tema de la noche. En este caso la elegida fue “Read My Mind”, que comenzó a sonar a las 10:30, mientras la banda comandada por Brandon Flowers aparecía con un paisaje de fondo y entre luces azules en la tarima.
La canción funciona como una especie de testeo. Tanto de su sonido como de la respuesta del público. Para que se hagan una idea, la agrupación tiene miembros de apoyo para las giras que tocan diversos instrumentos, por lo que a ratos pueden verse hasta tres guitarras eléctricas juntas. Cuatro minutos más tarde suena el clásico “Somebody Told Me” (veinte semanas en el Hot 100) y, ahí sí, por fin comienza una noche en la que la euforia será absoluta.
A continuación suenan “Smile Like You Mean It” y la también esperada “Shot at the Night”. En esta última las pantallas se van a blanco y negro y se destacan las tres coristas que acompañan la canción. Flowers intenta hablar en español, se equivoca, dice “fuck” y vuelve a comenzar. No son pocas las frases que ha aprendido para esta gira. “Somos The Killers y si hay algo en lo que podamos servirles, háganmelo saber”, alcanza a pronunciar, cuando por fin comienza a estar en control de sus palabras.
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Minutos más tarde suena “Human”, otro gran éxito del grupo – que también estuvo por 20 semanas en el Hot 100 de Billboard – y las visuales muestran lo que parecen ser átomos, que de forma muy bella ocasionalmente forman un paisaje y un pájaro surcando los aires.
Uno de los momentos más inesperados de la noche fue cuando, como si estuviera explicándole a los fanáticos más nuevos de la banda, Flowers comenzó a hablar de Travis, una de las agrupaciones que están programadas para este domingo, y de que ellos tienen una canción «muy bella» llamada “Side”. Para quienes vivimos el momento de arranque de ambas bandas el momento es sumamente significativo.
La canción salió en 2001, apenas tres años antes del lanzamiento del disco Hot Fuss de The Killers que tiene sus primeros grandes éxitos, por lo que a comienzos de milenio era común escucharla en los mismos espacios que comenzaba a sonar la banda de Flowers. Hasta en múltiples festivales se deben haber cruzado. Entonces, Fran Healy, cantante de Travis, aparece en tarima. Al principio parece que le prestarán el escenario para cantar su éxito, pero no, ambos cantan el coro “the grass is always greener on the other side (el pasto siempre es más verde en el otro lado)” y el momento es simplemente precioso.
Con Arcade Fire, otra de las grandes agrupaciones de rock del festival, la conexión parece ser incluso más cercana, en particular con Win Butler, su cantante y principal compositor quien también llega para hacer un tema propio: “Rebellion (Lies)”, incluida en su disco Funeral de 2004. Su primer disco en charts de Billboard y el único de los que ingresaron que no alcanzó el Top 10.
Todavía The Killers “debe” dos de sus mayores éxitos y no quiere terminar la noche sin interpretarlos, primero “When We Were Young” y luego “Mr. Brightside”, quizás la canción más importante de toda su carrera. De todas formas, si algo ha quedado claro esta noche es que para The Killers los éxitos son más una forma de agradecer a sus fanáticos que lleven diez o veinte años acompañándolos y no un simple recurso para mantenerse en tarima sonando frescos durante hora y media.
