La primera presentación del artista desde la salida de ‘Stendhal’ también incluyó nuevos éxitos como “Ale” y “Enemigos”.
La séptima de las ocho residencias programadas para los conciertos de Beéle, aunque se rumora que serán diez, coincidió con tres detalles significativos: la primera presentación desde la salida de su nuevo disco Stendhal (en compañía de Ozuna y presentado el pasado 5 de diciembre), el concierto que ocurrió tan solo un día después del lanzamiento de “La Patadita” (su nueva canción con Elvis Crespo, que tuvo a este gran referente del merengue como invitado) y la transmisión de un concierto del artista en uno de los principales canales de televisión nacionales. Acontecimiento pocas veces visto – cuesta pensar referencias – en la historia de la música nacional.
Al ser la primera presentación desde la salida de Stendhal, el disco conjunto donde el colombiano Beéle acompaña al puertorriqueño Ozuna, los dos artistas presentaron cinco de las 14 canciones del disco: “Ale”, “Pikito”, “Enemigos”, “Volcán” y “Te Culié”. La sorpresa se desarrolló de la siguiente manera: primero, en la parte posterior de la platea del Movistar Arena comenzó a descender un inflable, que al final resultó siendo una luna. Luego, la misma se tiñó de naranja y al final las estrellas subieron al escenario para dar su pequeño set.
Minutos antes Elvis Crespo, leyenda del merengue recordado por clásicos como “Suavemente” o “Píntame”, quien ahora está lanzando la canción “La Patadita” junto a Beéle, había aparecido en escena. El barranquillero no escatimo calificativos para presentarlo y, si bien su aparición fue breve, también fue sorpresiva, ya que el artista estadounidense de ascendencia latina se encuentra retomando las riendas de su carrera.
El concierto había comenzado a eso de las 9:45 p.m., con una introducción y canciones como “anhelame”, “no tiene sentido” y “top diesel – todas de su álbum debut, también lanzado este año llamado BORONDO –, mientras Beéle lucía impecable con un traje negro que constrastaba fuertemente con la microselva que era el escenario (con plantas reales además). El manejo de las luces en el recinto y el control de la pirotecnia eran sorprendentes. Todo se veía bonito, nada saturaba.
El setlist de poco más de dos horas, más de treinta canciones, que fue además el primero de la residencia que se transmitió en televisión nacional – lo que nuevamente confirma el gran impacto de Beéle y lo variado que es el público que ha construido en pocos años, y fortalecido en los últimos meses –, también incluyó, en esta primera parte, éxitos como “hasta aquí llegué” (original de Nanpa Básico), “mad kodnut” y “Morena”, otro infaltable de su discografía (circa 2023).
Más o menos de esa época es “Calor”, una de las canciones que hizo con Nicky Jam, que al sonar cambia completamente la estética de las visuales. Si al comienzo hay iluminación más tenue, con sutiles logos del artista repartidos en cada costado del recinto, con este tema lo que ocurre es que todo se llena de fuego y las pantallas muestran llamas incluso en los lugares donde antes aparecía de forma sutil cada uno de los logos previamente mencionados (los que solo dicen Beéle).
A lo largo del concierto, Beéle también demostrará sus habilidades de orador nato, como si de una especie de Diomedes Díaz de los afrobeats se tratara. En tarima el artista hablará de todo un poco: hará muchos chistes sobre infidelidades y relaciones de pareja, pero también se sincerará sobre el reto de conseguir un amor bonito, en tiempos cada vez más complicados para conectar con otras personas. Aquí podría estar una de las principales claves para entender por qué tantas personas conectan con él y por qué con el show del sábado habrá superado los 100.000 tickets vendidos, durante toda su residencia.
El concierto termina poco antes de las doce de la noche, no sin que antes suenen otros êxitos como “mi refe”, “si te pillara”, “frente al mar”, “La Plena – W Sound 05” y la nueva versión de “Hips Don’t Lie” de Shakira, que lo tiene – en compañía de Ed Sheeran – como invitado. Beéle es agradecido y no escatima palabras tampoco para explicar el honor tan grande que le representa estar en esta canción.
Menos para agradecerle a su público que lo acompañe en cada una de estas noches. Por un lado, en el show se sincera de que solo pensaba hacer una arena y que ya lleva siete, también invita a sus fanáticos a soñar y a verlo a él como un ejemplo de que no hay imposibles. Por el otro, agradece con talento. En esta noche en la que suma siete arenas – recordemos que el sábado tendrá la octava y parece que faltan más –, que habrían sido un reto para cualquier artista nacional y que el nacido como Brandon López parece enfrentar como si fueran el ECAES de su vida.
Para Beéle agradecer también es cumplir y esta residencia no solo lo está consolidando como uno de los artistas más escuchados del país, sino como uno de los más “cumplidores” en la historia de la música colombiana.
Antes de finalizar, Beéle dio un discurso de poco más de cuatro minutos recordando sus raíces familiares y hablando de la importancia del apoyo familiar. Antes de cerrar con una canción inédita, el artista recordó el momento preciso en el que se enteró de la muerte de su padre: “El tiempo se va volando, el tiempo se va”, cantaba el intérprete, mientras intentaba contener las lágrimas.
@paramopresenta Entre lágrimas y mucha emoción, @BEÉLE cerró su séptimo Movistar Arena con un homenaje inédito a su padre 🥹 #Beele ♬ sonido original – Páramo Presenta
