Bobby Cruz recuerda el día en que la salsa se llamó salsa: “Fue casi un accidente”
La leyenda de la salsa recordó cómo en una entrevista en Venezuela terminó bautizando al género que ayudó a construir junto a Richie Ray, además habló de su legado y de su profunda conexión con Colombia.
Cuando Richie Ray y Bobby Cruz comenzaron a abrirse camino en Nueva York, no pensaban en que con el tiempo se convertirían en leyendas, ni mucho menos que iban a ser los responsables de crear y darle nombre a un nuevo género musical que cambiaría para siempre la historia de la música latina. De hecho, el propósito de su unión era el de dos jóvenes talentosos apasionados por la música, que querían encontrar un espacio en una industria dominada por gigantes como Tito Puente, Tito Rodríguez o Machito.
Sin embargo, su solución no fue competir contra ellos, sino empezar a hacer algo completamente distinto a lo que estaba sonando en el mundo en la década de los 60. “Descubrimos un ritmo norteamericano que se llamaba boogaloo, que se lo inventó un cantante americano de la raza negra llamado Chubby Checker. Pensamos que ese boogaloo estaba bastante cerca a un son montuno. Entonces cogimos ese boogaloo y lo hicimos Latin Boogaloo o boogaloo latino”, recuerda Bobby Cruz en medio de una entrevista exclusiva para Billboard Colombia.
La apuesta funcionó. El boogaloo latino les abrió puertas en Nueva York, en Venezuela, en Colombia, y en buena parte de Latinoamérica, pero el éxito también trajo nuevos competidores. “Todos los demás grupos empezaron a hacer boogaloo. Inclusive El Gran Combo de Puerto Rico hizo boogaloo. Entonces decidimos que no podíamos seguir compitiendo con todos ellos; teníamos que hacer algo distinto”.
Fue entonces cuando comenzaron a experimentar, sin imaginar que estarían a punto de cambiar la historia y de escribir uno de los capítulos más importantes de la música latina. La decisión fue mezclar todos esos ritmos que los habían inspirado a hacer música.
Aunque en un principio sabían que estaban creando su propio ritmo, no sabían muy bien que estaban dando origen a un nuevo género musical. Para entonces, Nueva York se convirtió en el punto de encuentro entre músicos puertorriqueños, cubanos y afroamericanos, donde ritmos como el son, el mambo, el jazz y el boogaloo comenzaron a fusionarse hasta dar forma a un sonido propio, del que Richie Ray y Bobby Cruz hicieron parte de su génesis.
“Usamos la base de la música cubana, pero la mezclamos con todo: con jazz, con boogaloo, con rock and roll, hasta con música clásica… Y a eso fue lo que finalmente se le llamó salsa”, recuerda. Más que un nuevo género, la salsa representó una identidad cultural que cruzó fronteras y encontró eco en toda América Latina.
“A Richie se le ocurrió decir ‘Ketchup’”, así nació el nombre de la salsa
Para Bobby Cruz, el nacimiento del nombre del género fue tan inesperado y ocurrente, como histórico. Todo sucedió durante una entrevista en Caracas, Venezuela, con el reconocido locutor Phidias Danilo Escalona.
“Él nos preguntó cómo se llamaba la música que hacíamos nosotros, porque como era tan mezclada, no era mambo, no era cha-cha-chá, no era guaracha. Entonces preguntó: ‘¿Cómo ustedes le llaman a eso?’”. Y la respuesta llegó de manera espontánea, “a Richie se le ocurrió decir ‘Ketchup’”, recuerda Bobby.
El problema, era que al ser referencia a un término estadounidense, en Venezuela nadie conocía esa palabra. “Entonces yo le expliqué: ‘Ketchup es la salsa que se le echa a las hamburguesas para darle sabor’. Y Phidias dijo por el micrófono: ‘Pues ya lo escucharon, la música de Richie Ray y Bobby Cruz, es salsa’”
Aquella frase comenzó a repetirse entre miles de jóvenes venezolanos que asistían a sus conciertos. “Ellos gritaban: ‘¡Richie! ¡Bobby! ¡Salsa!’. Y yo dije: ‘Uh… esto puede pegar’”, recuerda Bobby el día en el que accidentalmente la salsa terminó por llamarse salsa.
Poco después, Bobby llamó desde Caracas a su productor Pancho Cristal con quien adelantaban su próximo disco, que estaba prácticamente listo para salir a luz, para hacerle una petición muy específica. “Le dije: ‘Quiero que al disco Los Durísimos le añadas abajo Salsa y Control’. Me preguntó por qué y le respondí: ‘Después te explico’”.
Así nació Los Durísimos: Salsa y Control, el primer álbum en la historia de la música que utilizó la palabra “salsa” para describir un género musical, en 1973 cuando fue retitulado después de su primera edición original del disco lanzada en 1968 bajo el sello Alegre Records.
Aunque hoy es considerado una de las voces más importantes en la historia de la salsa, Bobby Cruz confiesa que originalmente ni siquiera era el cantante de la histórica dupla junto a Richie Ray. “Yo tocaba guitarra. El cantante que teníamos no quiso que su voz saliera en el disco. Entonces pensé en traer a Jhonny Pacheco o Chivirico Dávila, pero Richie me dijo: ‘¿Y por qué no cantas tú?’”.
Sin embargo, Bobby no sabía si era el indicado, ya que nunca había cantado salsa, “yo cantaba rock and roll, country y baladas. Yo no entendía la clave, la música cubana. Fue Chivirico quien me enseñó a cantar en clave”, recuerda.
Décadas después, haber dado ese salto a convertirse en la voz de esta emblemática agrupación de Richie Ray y Bobby Cruz, terminó convirtiéndolo en una leyenda de la salsa y la música latina, pero también en una gran referencia para artistas de distintas generaciones. “En Argentina dicen que solamente es Gardel en el tango y Bobby Cruz en la salsa. En España dicen que soy como Nino Bravo. En Puerto Rico dicen que soy el mejor cantante de salsa, aunque eso casi es ofensivo porque allí están Ismael Rivera, Cheo Feliciano, Héctor Lavoe, Ismael Miranda…” dice entre risas.
Su gran éxito: “Juan En La Ciudad”
Aunque clásicos de su repertorio como “Sonido Bestial”, “Agúzate” o el “Jala-Jala” marcaron generaciones y siguen dentro de la historia de la música como clásicos de la salsa, Bobby Cruz sorprende al revelar que el mayor éxito comercial de toda su carrera fue otro y llegó quizás en uno de los momentos más drásticos de su carrera artística.
Cuando él y Richie Ray encontraron la fe cristiana, incluso pensaron en abandonar completamente la música. “Decidimos que ya no había nada más después de conocer a Jesucristo y casi dejamos de hacer música”, dice. Sin embargo, el fundador de Fania Records les hizo cambiar de opinión y gracias a ese consejo obtuvieron su canción más exitosa en ventas: “Nos dijo: ‘No dejen de hacer música. Hagan la misma salsa, pero llévenle el mensaje a la gente’”.
Así nació una nueva etapa artística para Richie Ray y Bobby Cruz en la que empezaron a llevar mensajes de fe al ritmo de salsa y timbales, e inesperadamente, también sería una de las más exitosas de su carrera. “El éxito más grande de ventas que hemos tenido fue “Juan En La Ciudad”. Vendió más que “Sonido Bestial” y que todos los demás, porque lo compraban nuestros fanáticos de la salsa, pero también los creyentes”, asegura Bobby.
Por eso, cuando se le pregunta cuál considera la mejor canción de toda su carrera, responde sin pensarlo, «Juan En La Ciudad”, y la razón, es porque para él lleva el mensaje más especial de toda su música, “no importa dónde tú caigas, Dios siempre te recibe con los brazos abiertos”.
La despedida de una leyenda de la salsa
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Después de más de 60 años de carrera, Bobby Cruz ya realizó su concierto de despedida en Puerto Rico el pasado mes de febrero acompañado por la Orquesta Filarmónica. Sin embargo, todavía sueña con volver a presentarse gratuitamente en la Isla del Encanto para todo su público.
Pero si hay un país que Bobby Cruz menciona una y otra vez durante la conversación, es Colombia. No habla únicamente del público, sino de una relación construida durante más de seis décadas.
“Entre Richie Ray, Bobby Cruz y Colombia hay unos lazos que son eternos… Aun después de que Richie Ray y Bobby Cruz ya no estemos en este mundo, no nos vamos a morir hasta que el último colombiano fanático de nosotros se muera. Vamos a seguir existiendo en las mentes y en los corazones de los colombianos”, dice muy emotivamente.
Por eso, la capital mundial de la salsa por excelencia, Cali se prepara para rendir homenaje a Richie Ray y Bobby Cruz con una estatua que adornará las calles de la Sucursal del Cielo para siempre, como un homenaje a dos leyendas del género que la ciudad ha convertido en parte de su identidad y de su ser.
Aunque Bobby se siente halagado por este reconocimiento, no le da pena admitir, que no siempre fue así. “La primera vez que quisieron hacerla les dije que no, porque las estatuas las ponen en plazas y parques. Entonces vienen todas las palomas y se me paran encima”, confiesa entre risas, “ahora les voy a decir que sí… pero si le ponen una sombrilla encima”, dice.
La conversación inevitablemente llegó a la nueva generación de artistas latinos y al fenómeno global de Bad Bunny, quien recientemente volvió a poner la salsa en los primeros lugares de los charts – incluido el Billboard Hot 100 donde permaneció por más de 25 semanas con su salsa “BAILE INoLVIDABLE” – y puso al mundo entero a bailar y cantar en español con su histórica presentación en el Super Bowl.
“Una vez me entrevistaron y me preguntaron qué pensaba de Bad Bunny. Y yo dije: ‘Lo odio’…‘Y por qué?’, me preguntaron. Les dije: ‘Porque gana mucho más dinero que yo’”, responde entre risas, para expresar su admiración y respeto por lo que ha hecho como una nueva generación de artistas que han regresado a las raíces de la salsa y la han vuelto a llevar al mundo entero.
“Así como nosotros buscamos la forma de entrar, Bad Bunny buscó la forma de entrar y lo logró. Así que lo respeto, y que haya Bad Bunny por mucho tiempo… y por favor, que haya mucha salsa también por mucho tiempo”, asegura.
