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Diez nombres que impulsan la expansión global de la electrónica colombiana

  • Publicado junio 25, 2026
Diez nombres que impulsan la expansión global de la electrónica colombiana

Una escena que hoy comprende mejor la amplitud de su propio talento.

Más de un colombiano formó parte de la programación en Sónar Barcelona y todo con géneros distintos. Desde Funk Tribu con su sonido nostálgico característico hasta JESUZ X desde BULTO con un sonido más rápido y juguetón. Colombia lleva varias décadas abriendo caminos hacia afuera. Algunas generaciones construyeron la infraestructura que todavía no existía; otras entraron a los circuitos del techno, el trance y el house; las más recientes crecieron mezclando internet, el Caribe, el perreo, cultura popular y memoria rave.

Common Poetry abre este recorrido desde el presente. El dúo bogotano ha llevado su propuesta de hard techno industrial a escenarios internacionales y a plataformas globales. Desde Rubber Mind han podido consolidar no solo un sello discográfico, es un proyecto que fusiona curaduría, producción y construcción de escena.

Está expansión tiene raíces más antiguas. Sonico comenzó a moverse entre el techno, el acid, el hardcore y el industrial cuando sostener una carrera electrónica en Colombia todavía parecía una rareza.

Con Techsound, fundado en 1999, que funcionó como promotora, agencia y sello discográfico. Conectó la escena local con clubes como Tresor y The Works. Adriana Lopez construyó una ruta paralela desde un techno profundo e hipnótico. Luego de instalarse en Barcelona, pasó por Berghain, fabric, Tresor y Awakenings. Su permanencia en estos circuitos la ha convertido en una referencia internacional.

Figuras como Deadwalkman, Deraout y Gotshell han ampliado también esa presencia desde el mundo de la producción musical. Los dos primeros publicaron como DxD en GND Records; Gotshell llevó desde Pereira un techno con paisajes profundos, caóticos y psicodélicos. Colombia empezó a circular con mayor continuidad dentro de las redes que durante años habían alimentado sus referentes.

Julio Victoria le ha mostrado otra perspectiva de estos sonidos al público. Su proyecto musical creció del DJ set al formato live hasta el formato sinfónico. Es un ejercicio que trae varios referentes de la música electrónica con instrumentos acústicos e incluso tradiciones colombianas. Felipe Gordon construyó su reconocimiento desde el house independiente. Su mezcla de jazz, acid y funk nos deleitó en el BAUM Festival. Su sonido lo ha llevado a escenarios internacionales.

Martin Trevy representa otra ruta de crecimiento internacional. El colombiano ha llevado su propuesta musical a escenarios como Ushuaia Ibiza y Ultra Music Festival. El próximo mes en Tomorrowland Bélgica 2026 ampliará la presencia de talento nacional en uno de los festivales de música electrónica más grandes del mundo.

Verraco se ha posicionado entre los productores más relevantes del club contemporáneo. Su sello TraTraTrax, que dirige con Nyksan y DJ Lomalinda, ha conectado artistas de América Latina, África, Europa y la diáspora latinoamericana.

A medida que Colombia se redescubre, sonidos que se han desarrollado en la marginalidad encuentran su lugar y nuevos oídos. Productores como Bclip, que convierte la experiencia picotera soledeña en una fusión de géneros que hoy entra en ese cruce de campos sonoros que es el latin club, subgénero que ha tenido gran acogida. Sonidos y experimentaciones que encontramos en productores y DJs como Linapary, NORØ$T y PETERBLUE, que ha mezclado el hardgroove noventero con merengue, salsa y dembow.

Estas propuestas amplían aquello que solemos reconocer como electrónica colombiana. Sonidos atravesados por asociaciones culturales variadas y gustos distintos hoy suenan en las diferentes plataformas de difusión más importantes de la escena electrónica global, siendo referentes de experimentación musical.

Funk Tribu y Noise Mafia completan otra cara del presente. El primero ha tenido un rápido crecimiento por su propuesta que mezcla el trance, el eurodance y la nostalgia dosmilera para construir un sonido retrofuturista justo cuando ese tipo de referencias recuperaban fuerza global. Noise Mafia se mueve entre una amplia diversidad de géneros sin perder su estilo propio, llegando a Awakenings después de tocar en varias pistas alrededor del mundo.

Esta expansión internacional de la electrónica colombiana funciona también como un espejo. Al ver circular estos proyectos por clubes, sellos y festivales de distintos países, se vuelve más evidente la amplitud de lo que se ha construido aquí: escenas con memoria, productores con lenguaje propio y artistas capaces de convertir influencias muy distintas en propuestas reconocibles.

Esa diversidad evidencia madurez. La electrónica colombiana puede habitar el techno, el trance, el house, la guaracha, el club latino sin perder coherencia como escena. En realidad, cada uno de esos sonidos revela una manera distinta de relacionarnos con el ritmo, la fiesta y el lugar del que venimos. 

Quizás esa sea la mayor conquista de esta expansión. El mundo puede conocer a Colombia a través de una música cada vez más segura de sus posibilidades, mientras nosotros descubrimos la dimensión real de nuestro propio talento y entendemos todo lo que ya estaba en nuestras manos.

Written By
Laura Gomez