Baum Festival 2026 transformó Bogotá en un epicentro de electrónica en Latinoamérica
Underworld, Disclosure, Richie Hawtin y más encabezaron una edición que contó con colectivos internacionales y cinco escenarios que reunieron a más de 50.000 personas.
En la undécima edición del Baum Festival 2026, se consolidó como uno de los eventos más ambiciosos del circuito electrónico latinoamericano. La programación reunió una curaduría enfocada en techno, hard techno, trance, groove, hard dance, sonidos experimentales y más, apostando no solo a grandes artistas internacionales, sino a la construcción de universos completos alrededor de cada escenario.
Uno de los mayores diferenciales fue el formato de cinco anfitriones internacionales de distintos colectivos y plataformas: Unreal, Resident Advisor, Todalanoche, Intercell y Face2Face, quienes asumieron el control musical de cada espacio, haciendo la curaduria de tres de los cinco escenarios del festival, aportando identidad visual, sonido y comunidad propia.
Cada stage tuvo así una personalidad completamente distinta, expandiendo la experiencia mucho más allá de la música. Unreal— en su debut en Colombia — y Face2Face unieron fuerzas en el escenario Todalanoche, un satge que combinó techno industrial, schranz y energía rave alemana con el formato Face2Face impulsado por Adrian Mills. El resultado fue un espacio de BPM acelerados, sets compartidos y encuentros entre artistas internacionales y talento colombiano, consolidando a Bogotá como punto de conexión con el underground europeo y la cultura rave local.
Resident Advisor (RA) volvió a ser anfitrión de uno de los escenarios más importantes del festival, que llevaba su propio nombre. Su presencia representa una validación cultural para la escena electrónica colombiana y el crecimiento internacional que ha alcanzado en los últimos años. La curaduría apostó por sonidos sofisticados y exploratorios — techno, groove, electrónica contemporánea y más — con una selección de DJs de culto. La alianza entre RA y Baum se ha convertido, además, en una de las colaboraciones más sólidas y consistentes del festival.
Otro de los anuncios más comentados fue la llegada de Intercell al Escenario Páramo, la organización holandesa reconocida por sus streamings virales y eventos masivos en Europa, cuya participación reforzó el vínculo entre Bogotá y la nueva ola rave del continente.
El sistema visual: un organismo vivo
En conversación con Billboard Colombia, José Miguel Mejía, el artista encargado de los visuales proyectados en los escenarios uno y tres del Baum Festival, describió su propuesta visual de esta edición como un “organismo vivo, conectado y descentralizado”, que esta vez “hackeó” el software tradicional de las pantallas para crear un “ecosistema fragmentado en núcleos, columnas de datos y espacios de atmósfera negativa que interactuaban de forma asincrónica con el sonido”.
En el Escenario Stamm, la propuesta tomó inspiración de “la crudeza urbana de Bogotá”, mediante fotogrametría arquitectónica, cámaras virtuales, rastreo biométrico y fragmentos audiovisuales de la ciudad con metahumans, incorporando además intervenciones poéticas y humor negro dentro de la narrativa visual.
Por su parte, el Escenario Páramo trasladó ese lenguaje a una dimensión orgánica, utilizando fotogrametría botánica y sistemas de crecimiento procedimental para transformar plantas y flores reales en estructuras digitales bioluminiscentes. Ambos escenarios estuvieron conectados por herramientas de software desarrolladas a medida, capaces de operar en tiempo real con visión por computadora y datos del entorno, convirtiendo tecnología, ciudad y naturaleza en una experiencia sensorial colectiva.
Más allá de la intensidad de los escenarios principales, Baum Festival 11 construyó espacios pensados para desacelerar el ritmo. Tres de ellos fueron diseñados especialmente para el descanso, contaban con sillas, sofás y barras donde los asistentes podían sentarse a tomar algo con calma y cambiar de atmósfera entre set y set.
El Club de Jazz, el Salón Ambient y el nuevo Club Disco ofrecieron espacios de pausa y contraste dentro del festival: desde presentaciones íntimas de jazz en vivo y atmósferas inmersivas de sonidos ambientales y visuales proyectados, hasta una pista luminosa dominada por música disco y bolas de espejos que permitía seguir bailando desde una energía más relajada y festiva.
Leyendas globales y escena local, dos fuerzas que hicieron el festival
Entre los momentos más comentados del festival estuvo la presentación live de Underworld, considerada por muchos asistentes como uno de los sets más importantes de toda la edición. El show reunió tanto a veteranos del techno como a público joven alrededor de clásicos históricos interpretados en vivo, en uno de los momentos más emocionales del fin de semana.
Underworld llegó con su emblemático formato live, mezclando secuencias, sintetizadores y voces en directo en una experiencia más cercana a un concierto que a un DJ set tradicional. Disclosure aportó una faceta más melódica y house, conectando sonidos electrónicos con estructuras pop y grooves bailables que ampliaron el espectro sonoro del festival. Richie Hawtin, por su lado, volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las figuras más influyentes del techno minimal y experimental, con un enfoque técnico, manipulación en tiempo real y una puesta en escena centrada en la precisión sonora.
El cartel internacional también incluyó a Alarico B2B Yanamaste, ANNE B2B SHDW, Phillipa Pacho, Paul Oakenfold, Boys Noize, DJ Rush, Nicola Cruz, Helena Hauff, Estella Boersma por mencionar algunos, consolidando una programación diversa que recorrió distintas vertientes del techno y la electrónica contemporánea.
