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Congreso aprueba la Ley de la Música: así cambiará el futuro de artistas, compositores y nuevos talentos

  • Publicado junio 22, 2026
Congreso aprueba la Ley de la Música: así cambiará el futuro de artistas, compositores y nuevos talentos
@juancarloslosadavargas

Ponentes del proyecto y Sayco hablan sobre los alcances de la Ley de la Música recién aprobada en Colombia.

Después de muchos años, el congreso de la República aprobó la Ley de la Música gestionada por los representantes Juan Carlos Losada y Daniel Carvalho. Su objetivo principal: reconocer, promover y fortalecer el sector de la música en Colombia, creando condiciones técnicas, jurídicas y financieras para sus agentes y procesos.

Para conocer más sobre el origen y los alcances de esta iniciativa, Billboard Colombia entrevistó a uno de sus gestores. El representante Losada, filósofo de la Universidad de Los Andes y representante de la Cámara por Bogotá desde hace tres periodos.

Antes de llegar al Congreso, trabajó durante más de una década en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, donde participó en la organización de espacios para las artes y posteriormente fue programador musical. Esta experiencia le permitió conocer profundamente la diversidad musical de Colombia, promoviendo artistas y géneros de todas las regiones del país.

Gracias a esta experiencia, asumió un compromiso político con el fortalecimiento del sector musical. Desde su primera campaña al Congreso en 2013, propuso la creación de una Ley de la Música, una iniciativa que ha sido construida durante más de una década mediante el trabajo conjunto con diversos actores del sector y que hoy se materializa en un proyecto consolidado.

Desde la presentación del primer borrador hasta su aprobación, ¿cuánto tiempo tomó la construcción de esta ley y cuáles fueron las modificaciones más importantes durante ese proceso?

¡Uy! Muchísimas, muchísimas modificaciones. Yo creo que el primer borrador de este proyecto lo tuvimos en el último año de Iván Duque y de ahí para adelante el proceso ha sido largo y dispendioso.

La primera ley de la música traía consigo una ley de alternatividad, unas medidas de las cuales desistimos por petición del gobierno Petro, que decía que todo lo que tenía que ver con derechos laborales, cesantías o fórmulas a través de las cuales garantizar los mínimos de los artistas debía ir en la Ley General de Cultura. Entonces, nosotros quitamos eso de ahí, tal vez emulando un poco la ley francesa, es decir, que cuando los artistas son capaces de autogestionar un cierto número de semanas y de recursos, el Estado entra a suplir una parte del año de esos artistas con recursos económicos. Por supuesto que a Colombia no le da para eso aún, pero sí habíamos planteado una especie de cesantías o de ahorros programados para los artistas con el Fondo Nacional del Ahorro, cuestión que, cuando llegara la época de vacas flacas, hubiese una plata a la cual ellos pudieran acceder. Estábamos planeando eso, y quedó fuera de la ley de la música.

En fin, la ley ha tenido varios cambios, pero justamente eso es lo que es interesante del Congreso, es que una cosa es lo que uno presenta, que uno siempre cree que es lo mejor, y siempre termina saliendo lo que es posible.

¿Cuáles son los puntos clave o los aspectos más relevantes de este proyecto de ley?

Digamos que el centro del proyecto de ley es justamente la creación del Fondo para la Música, que viene inspirado por la ley del cine. Uno de los grandes aspectos que ha permitido que Colombia pase de hacer tres películas al año a hacer casi 100 películas al año.

Nosotros nos inspiramos de ahí, de un caso exitoso de gestión cultural, y creamos el Fondo para la Música, que tiene unas fuentes de financiación establecidas que le van a permitir tener recursos; entre esos recursos, del Fonpet, recursos de los impuestos que pagan las plataformas de streaming que venden música, pero también audiovisual.

Entonces ahí vamos a tener una bolsa para lograr el cometido de la ley y ese fondo tiene varias líneas en las que se puede gastar la plata. Temas que tienen que ver con formación, circulación, grabación y mejoramiento de infraestructuras.

Son once los rubros en los que se puede gastar la plata del Fondo de la Música y entonces ese es el centro de la ley. Luego hay otras medidas, como es la exención del impuesto de IVA para los instrumentos musicales. Eso quiere decir que de manera inmediata los instrumentos musicales van a costar un 19% menos en Colombia y esa es una extraordinaria noticia para el acceso, tal vez de la gente más desfavorecida, de la gente que no ha podido todavía acceder a un instrumento musical para su hijo, para su hija.

Además, hay temas que tienen que ver con los diferentes reconocimientos al sector; tenemos medidas de enfoque de género, por ejemplo, la participación de las mujeres en los escenarios musicales, sobre todo regionales, donde todavía existe un machismo muy grande, a pesar de que los más grandes músicos de Colombia posiblemente son en su gran mayoría mujeres. Si usted lo ve, empecemos por Shakira y Karol G y vámonos hasta Li Saumet, la maestra Totó la Momposina, Petrona Martínez, Etelvina Maldonado o Andrea Echeverry; es decir, nosotros tenemos un talento femenino gigantesco en nuestro país que muchas veces no logra salir de lo regional porque no tienen en esos circuitos las mismas oportunidades que los hombres.

¿Cómo beneficia esta iniciativa a los artistas consagrados y emergentes, así como a los empresarios del sector de los eventos musicales?

En primer lugar creo que un ecosistema robusto en general robustece todas las partes del sistema, claramente tener mayores beneficios para los artistas, para los compradores de talento en Colombia pues va a ser una cosa realmente muy importante, fíjese lo que está pasando por ejemplo con Beéle, es un fenómeno impresionante y viene de un sector muy popular de Barranquilla utilizando los ritmos colombianos mezclados con ritmos de reggaetón y otros de músicas urbanas, eso es lo que la ley de la música quiere impulsar, tiene un fuerte componente de hecho un capítulo entero para las músicas comunitarias, folclóricas, identitarias e invertir en eso va a hacer crecer enormemente la variedad de ritmos, la variedad de propuestas y ofertas que va a tener el público pero que van a tener también los compradores de talentos.

Hoy Colombia creo que no necesita tantísima ayuda para los promotores; creo que a los promotores les está yendo muy bien, desde los más grandes que empezaron chicos hace 15 años y hoy son gigantescos hasta los promotores emergentes.

Esta ley también tiene unas medidas de formación de públicos que es muy importante, esa formación de públicos redundará en compra de boletería por supuesto, de hecho la ley de la música nace un poco también como una forma de hacerle justicia al sector musical con respecto a lo que ha sucedido con la ley del espectáculo público, esta recauda los parafiscales de las ventas de boletería del país, el 80% de la venta de boletería en el país especialmente en Bogotá son conciertos musicales y sin embargo la plata que se ha recaudado se ha gastado más en temas de teatro, de danza, otras artes, a la música le ha tocado muy poquitito de esos recursos, entonces por eso queríamos una ley que fuera específica para la música y me parece que desde todas las aristas en las que la ley fortalece las diferentes partes del ecosistema, este se ve beneficiado.

¿Cómo va a ser el reconocimiento de las prácticas musicales y sonoras comunitarias?

Esa es una de las cosas de las que nos sentimos orgullosos en la ley porque ese reconocimiento no existía legalmente en Colombia, hoy existe gracias a esta ley donde  establece también unas prioridades para esas músicas en el gasto, a mí lo que me gustaría es hacerle un llamado a todos los músicos de todas las regiones del país a que se apropien de esta ley a que participen en los mecanismos que reforma la ley en términos de las mesas de participación de música de todos los departamentos del país porque esas mesas van a terminar en el gran consejo de la música que es quien tomará las decisiones de las prioridades de inversión de gasto del fondo que es el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. En todo caso, esos mecanismos de participación sí son fundamentales para lograr que las músicas comunitarias, las músicas de base popular, las músicas folclóricas tengan una participación equitativa en la repartición de los recursos.

El punto de vista del gremio

Billboard Colombia recogió el testimonio del director jurídico de Sayco, doctor Ricardo Gómez, para conocer la posición del gremio que representa.

Como director jurídico de Sayco, ¿cuáles considera que son los principales alcances, pero también los mayores desafíos legales que trae esta norma para los autores y compositores?

Muchas gracias por la oportunidad que me dan de referirme a la Ley de la Música, que nos parece un instrumento supremamente valioso para la defensa, protección y promoción de la actividad del músico en Colombia. Músicos en Colombia van desde el creador de la obra musical, hasta pasando por el productor, el intérprete, los establecimientos de comercio y demás usuarios de las obras musicales. Música es un ecosistema en Colombia que había venido operando sin el suficiente apoyo desde el gobierno y de una manera desarticulada y perjudicial para el autor por no contar con el apoyo suficiente para hacer música.

En la actualidad, consideramos que este va a servir para varios aspectos. Primero, para darle un impulso financiero desde el Estado a todas aquellas iniciativas y programas que los músicos puedan tener para el desarrollo de su creación, para el tema de los autores y para el tema de la difusión de aquellos intérpretes o artistas que quieran difundir la música. Es un instrumento interesantísimo que ha venido con una evolución en el Congreso. Y consideramos que es una gran oportunidad para que, por fin, el Estado, el gobierno, ponga los ojos en el ecosistema de la música.

En el Capítulo IV de la ley aparece el Sistema de Información de la Música; allí se incluye el monitoreo y análisis del ecosistema musical, el cual comprende radio, televisión, plataformas de streaming, eventos, conciertos y establecimientos de comercio. Como actores clave del sector, ¿cómo está preparada Sayco para asumir y llevar a cabo esta labor?

Sayco siempre ha sido una organización supremamente responsable y estructurada en el tema del manejo de la información que tenemos, de los autores, de los compositores, de los editores que hacen parte de la sociedad, y tenemos sistemas internos que nos permiten proteger la información.

El sistema que trae la ley, pues, va a servir para aportar muchísimo más en el acceso que podrían tener los interesados en el ecosistema de la música a la información que se maneja; sin embargo, no podemos desconocer que este capítulo regla un tema bastante sensible que ya está regulado por otras leyes como la de habeas data, en la que hay que entrar a analizar qué tipo de información se podría compartir y cuál está protegida y reservada por ser información privada.

Sayco siempre estará dispuesta a aportar la información que, bajo la norma, bajo el esquema jurídico, podamos aportar al sistema y proteger, eso sí, aquella que no podamos compartir por situaciones de reserva legal.

La mirada del coautor: un proyecto que trascendió lo político

Como coautor y coordinador ponente de la Ley de la Música, el representante Daniel Carvalho señaló, en un testimonio entregado a través de su oficina de prensa, que su principal contribución para hacer realidad la Ley de la Música fue concebirla como un proyecto cultural capaz de unir distintos sectores y trascender las diferencias políticas.

Señaló que el proceso permitió escuchar e incorporar las mejores propuestas de todos los actores involucrados, incluyendo la priorización de los artistas no masivos, la claridad en la gestión de los derechos de autor y la definición de los usos prioritarios de los recursos del fondo. Según explicó, estos aspectos fueron discutidos y fortalecidos mediante un riguroso ejercicio técnico y una apertura permanente a la participación.

Este logro fue también el resultado de un proceso de construcción colectiva desarrollado a través de mesas de trabajo entre el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y representantes del sector musical, entre ellos el Consejo Nacional de Música, el Sindicato Mussico, Leo Garzón, la Mesa de la Industria Musical de Medellín, la Asociación de Autores, Compositores, Intérpretes y Músicos Colombianos y RevMusic.

 

Written By
Rodolfo Ovalle