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Entrevistas Industria

Silvana Rockstar: La “Hannah Montana” del derecho y la música, que de día es abogada y de noche DJ

  • Publicado abril 30, 2026
Silvana Rockstar: La “Hannah Montana” del derecho y la música, que de día es abogada y de noche DJ
Cortesía: Silvana Rockstar

Desde la gerencia de ATTY Legal, ha acompañado con asesoría legal a artistas como J Balvin, Karol G o Juliana y, al mismo tiempo, a través de su consola empieza a llevar su propia música al mundo.

Durante el día, Silvana Rozo negocia contratos como abogada y protege los derechos de los artistas dentro de la industria musical. De noche, se transforma en Silvana Rockstar, una artista que mezcla sonidos a través de su consola de DJ, con emociones y experiencias que tienen la misma precisión con la que redacta cláusulas legales.

Aunque pareciera que el derecho y la música son dos mundos opuestos, Silvana ha logrado que dentro de su universo no solo convivan juntos, sino que también se alineen como sus dos pasiones de vida. A pesar de que durante años sintió que tendría que elegir entre el derecho y la música, en algún momento entendió que la fórmula nunca fue escoger, sino integrar ambas.

Así se ha convertido en una especie de “Hannah Montana” moderna — como ella misma admite entre risas — que decidió no elegir entre sus pasiones, sino aprender a convivir con ambas. Esa dualidad que muchos ven como dos mundos coexistiendo en paralelo no es para ella un disfraz ni un personaje, sino el resultado de haber construido una vida donde puede ser abogada y artista sin renunciar a ninguna de las dos.

“Soy muy fan de Hannah Montana, entonces siempre me causa gracia cuando me dicen eso, pero también siento que sí hay algo de verdad ahí. Ha sido toda una tarea construir una vida propia y vivir un poco más en mis términos. Siempre me preguntaba: ¿por qué tendría que dejar mi lado creativo si siempre ha estado en mí?”, explica Silvana Rozo en conversación con Billboard Colombia.

Desde muy pequeña, la música ha estado presente en su vida. Sus primeros recuerdos creativos se remontan a las clases de piano que tomó a los cuatro años y a su participación en todos los coros posibles, en la iglesia, en el colegio y en cualquier espacio donde pudiera cantar. Sin embargo, cuando llegó el momento de escoger carrera, decidió estudiar derecho, impulsada por su gusto por las humanidades y su curiosidad intelectual.

Nunca dejó lo creativo de lado. Durante la universidad participó en grupos de improvisación y proyectos musicales, aunque reconoce que durante mucho tiempo le costó atreverse a construir algo completamente propio. “Lo que sí me costó durante mucho tiempo fue atreverme a hacer algo propio. Tenía mucho miedo de crear algo que fuera completamente mío”, asegura.

El giro de 180° para su vida, llegó con una oportunidad para trabajar en Sony Music. “Yo ni siquiera sabía que existía un universo profesional donde el derecho se aplicara a la música”, recuerda incluso entre risas, ya que hasta ese momento, el modelo que conocía era el del abogado tradicional, el de oficina y corbata dentro de su perspectiva para ejercer su carrera.

Su entrada a la industria musical significó descubrir un universo completamente distinto. “Ahí entendí algo clave: el negocio de la música es la monetización de los derechos. Esa es la columna vertebral”, explica, recordando cómo esa experiencia no solo le permitió aprender sobre contratos, sino también observar algo que cambiaría su perspectiva sobre su plan de vida, muchas personas dentro de la industria tenían proyectos creativos propios. “Eso rompió un montón de ideas, me di cuenta de esos muros mentales que uno mismo se arma, como si solo pudieras dedicarte a una cosa”, dice Silvana.

Tras varios años trabajando en la industria – primero en Sony y luego en ONErpm – tomó una decisión radical, renunció a su trabajo. “Sentía que necesitaba explorar algo propio. Ahí fue cuando, junto a mi hermana, creamos un dúo de DJs llamado Par hadas”. La intención era simple pero ambiciosa, crear la fiesta que ellas mismas querían vivir y que sentían que no existía, el recorrido musical podía ir desde reggaetón hasta merengue, saltar a rock o pop latino y terminar con canciones de plancha para cantar a grito herido.

Esa apuesta estética conectó rápidamente con el público y permitió que el proyecto creciera hasta llegar a escenarios cada vez más grandes. Fue la primera vez que Silvana Rockstar sintió que estaba construyendo algo que realmente le pertenecía.

Ser abogada y artista: “me ha dado una sensibilidad distinta para mi trabajo jurídico y también para mi proceso creativo”

Mientras su faceta artística avanzaba, su carrera en el derecho del entretenimiento también se consolidaba. Vinculada a ATTY (The Artist’s Attorney) desde 2021, y bajo su liderazgo en la gerencia desde 2023, la firma —conformada por mujeres y enfocada en música, entretenimiento y cultura— ha asesorado a artistas de talla internacional como Karol G, Zion & Lennox, Ela Taubert, Juliana, Eladio Carrión, Grupo Firme, Reik, J Balvin y Sky Rompiendo, easy Kid, entre otros, sellos discográficos, como La Industria Inc., publishers como Warner Chappell y marcas en proyectos latinos en mercados como Colombia, México, Cono Sur y Estados Unidos.

Su forma de entender el derecho dentro del sector creativo como profesional en leyes, pero también como artista, hace que su trabajo sea diferente. “Ver a estos artistas desde adentro me permitió entender que el éxito no es suerte. Es disciplina absoluta”. Pero su experiencia como artista también ha influido en la manera en que aborda cada negociación desde su trabajo como abogada.

“Ser artista me ha permitido entender emocionalmente lo que viven otros artistas. Por ejemplo, negociar un contrato cuando eres tú quien quiere que algo suceda es muy diferente a hacerlo como abogada para otra persona. Ahí entra la emoción, el deseo, el miedo… todo eso influye”, agrega.

Vivir entre ambos mundos dentro de la industria musical, ha sido además de un reto, un regalo que le ha permitido explorar sus dos facetas de una manera más completa. “Eso me ha dado una sensibilidad distinta para mi trabajo jurídico y también para mi proceso creativo”, asegura Silvana.

Desde su firma jurídica, formada junto a un equipo de mujeres, uno de los objetivos principales ha sido acercar el lenguaje legal a los artistas. No desde la distancia, sino desde la cercanía. Explicar, traducir y acompañar, en lugar de imponer. Ya que para ella, esto es clave dentro de la industria: “entendí algo que considero fundamental: no basta con ser talentoso, hay que entender el negocio. He visto historias muy tristes de artistas que hicieron hits gigantes y no saben dónde están sus regalías”.

El llamado a crear su propia música

Después de su etapa como DJ y performer junto a su hermana, Silvana decidió dar un paso más allá y comenzar a desarrollar su proyecto musical como solista en donde ha tenido la oportunidad de abrir conciertos de artistas de talla internacional como Rawayana, tocar en el Hospitality del concierto de Dua Lipa, o ser la DJ invitada de Casa Spotify en Las Vegas durante los Latin Grammy ® 2025

“Ha sido un proceso muy interno. Yo hago mucha terapia y siento que mis ganas de hacer música vienen precisamente de esos procesos personales, de expresar cosas que siento que el alma me pide sacar”, afirma. Su objetivo ahora es construir un lenguaje propio donde pueda integrar todas sus facetas. “Quiero construir mi propio lenguaje, mi propio universo. Creo que la música es el espacio donde puedo unir todo lo que soy… Quiero hablar sobre lo fácil que es perderse tratando de complacer al mundo”, dice.

Actualmente, se encuentra en estudio preparando el lanzamiento de su música como solista, un proceso que describe como desafiante y emocionante al mismo tiempo. “Estoy en estudio, trabajando muy juiciosamente, encontrando mi voz y construyendo ese universo creativo. Mi expectativa es poder lanzar música hacia finales de este año”, cuenta.

Mientras que al mismo tiempo, continúa equilibrando sus dos mundos. En su entorno profesional como abogada, el respaldo de su equipo, su firma ATTY, le ha permitido reorganizar responsabilidades para sostener sus distintos proyectos. “Para mí eso representa algo muy poderoso: cuando las mujeres trabajamos juntas desde el apoyo y no desde la competencia, suceden cosas increíbles”.

Porque si algo define su historia de ser una especie de Hannah Montana moderna entre las leyes y la música, es precisamente eso, la convicción de que no hay que abandonar quién se es para construir lo que se quiere ser. Y que, a veces, los caminos más poderosos no nacen de elegir uno solo, sino de aprender a caminar varios al mismo tiempo.

Written By
Luisa Fernanda Peña