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‘Raising Hell’ de Run-DMC, el disco que cambió para siempre la historia del hip-hop y el mainstream

  • Publicado mayo 15, 2026
‘Raising Hell’ de Run-DMC, el disco que cambió para siempre la historia del hip-hop y el mainstream
Profile Records

Con Rick Rubin al mando, la agrupación saltó al mainstream, propulsada por el mayor éxito de su carrera: “Walk This Way” con Aerosmith.

Para cuando Raising Hell comenzó a tomar forma a finales de 1985, el hip-hop ya se expandía más allá de sus raíces en el Bronx. Aunque aún, no había logrado atravesar por completo las barreras de la cultura popular estadounidense, los programadores de radio trataban el rap como una novedad, MTV prácticamente lo ignoraba y muchos ejecutivos discográficos dudaban de su capacidad para sostener éxitos comerciales duraderos.

No obstante, Run‑D.M.C. ya estaba cambiando esa percepción; sus álbumes habían eliminado gran parte de la influencia disco de las primeras grabaciones de hip‑hop y la habían sustituido por un sonido más crudo y desafiante, y con Raising Hell esa transformación alcanzaría un nivel difícil de imaginar.

Fue cuando el grupo entró a los estudios Chung King, en Manhattan, considerado el Abbey Road del hip-hop. Tras un agotador periodo de giras promocionando “King of Rock”, y muchas de las rimas ya estaban pulidas por la práctica sobre el escenario, lo que imprimió a las sesiones una inusual sensación de precisión y urgencia.

Además, el productor Rick Rubin —que se perfilaba como uno de los arquitectos del sonido inicial de Def Jam— quería que el álbum transmitiera agresividad e inmediatez, más cercano al espíritu del hard rock y el punk que a las producciones pulidas de R&B que dominaban la radio urbana; así, el ambiente dentro de Chung King reflejaba esa ambición, convertido en un núcleo de la escena rap neoyorquina frecuentado por artistas, DJs, productores y músicos a cualquier hora.

La filosofía de Rubin se basó en la reducción antes que en el exceso, ritmos minimalistas pero demoledores, patrones secos de caja de ritmos, scratches afilados de Jam Master Jay y densas capas vocales de Joseph Simmons y Darryl McDaniels, todo diseñado para impactar físicamente al oyente; el disco sonaba distinto a casi todo lo que se escuchaba en la radio, minimalista y a la vez abrumador, dejando enormes espacios alrededor de la percusión y las voces sin perder nunca su carácter explosivo.

Gran parte de la fuerza del álbum nació de la química entre los integrantes, Run interpretaba versos con carisma desafiante, DMC respondía con una cadencia más profunda y contundente, y Jam Master Jay actuaba no solo como DJ sino como la columna rítmica de la producción, con interpretaciones que evidenciaban años de experiencia en directo; por ello, nada sonaba vacilante ni experimental, y aun cuando la música cruzaba fronteras estilísticas, el grupo transmitía seguridad absoluta.

Esa confianza se puso a prueba cuando Rubin propuso una nueva versión de “Walk This Way” _ No.10 en 1977 del álbum Toys in the Attic_. Al principio el grupo no mostró entusiasmo — la canción de Aerosmith pertenecía a una generación de rock con la que no se identificaban —, pero Rubin creyó que el riff y la estructura podían unir rap y rock de forma inédita.

Finalmente Steven Tyler y Joe Perry se sumaron a las sesiones en Chung King, dando lugar a una colaboración que fusionó la cultura hip‑hop neoyorquina con los excesos del rock de estadios setentero; Perry recordaría que el estudio apenas tenía espacio para el equipo y que en un momento hubo que conseguir con prisas un bajo para completar sobregrabaciones.

Cuando “Walk This Way” se lanzó, su impacto fue inmediato e histórico: el videoclip — con una pared que separaba literalmente a Run‑D.M.C. de Aerosmith hasta que la música la derriba — se convirtió en una de las imágenes más icónicas de MTV, el sencillo llegó al No. 4 del Billboard Hot 100, No.8 del listado R&B/Hip-Hop Songs y presentó el rap a millones de oyentes que antes no conectaban con el género. Además, revitalizó la carrera comercial de Aerosmith y consolidó el rap‑rock como un sonido viable en el mainstream, sin diluir la identidad de Run‑D.M.C., sino más bien amplificándola y demostrando que el hip‑hop podía absorber y transformar otras tradiciones sin perder su esencia.

El resto del álbum equilibró celebración y conciencia social: “My Adidas” convirtió la moda urbana en una declaración de identidad y dio pie a uno de los primeros patrocinios entre un grupo de rap y una compañía deportiva, el sencillo fue No.5 en el conteo R&B/Hip-Hop Songs. “Proud to Be Black” abordó el orgullo racial y la conciencia política que emergía en el hip‑hop de mediados de los ochenta. Mientras que “It’s Tricky” mostró la faceta más lúdica y técnicamente precisa del grupo, basada en intercambios vocales sincronizados que definirían una época.

En este tema se incorporó un riff de “My Sharona” de The Knack sobre una estructura inspirada en Mickey, combinación que tiempo después generó disputas legales con la agrupación referida.

Las sesiones produjeron momentos de espontaneidad y de meticulosa construcción sonora. “Perfection” se grabó en una única toma con la participación de Courtney Williams, un baterista de quince años del barrio, mientras “Peter Piper” se articuló alrededor del sample de “Take Me to Mardi Gras” de Bob James, un breakbeat que sería repetidamente sampleado por décadas, adicional una de las composiciones que abarcaron una burla social fue “You Be Illin’”, en el Hot 100 se ubicó en el No.29 y No. 10 en el Hot Black Singles de Billboard.

El éxito de Raising Hell transformó la economía y la visibilidad del rap: fue el primer disco del género en alcanzar múltiples certificaciones de platino y en dominar simultáneamente las listas urbanas y mainstream, cambiando para siempre la percepción de la industria musical sobre el hip‑hop, que hasta entonces muchos consideraban pasajero o regional.

Tras su lanzamiento el 15 de mayo de 1986, el impacto avanzó rápidamente; en julio consiguió la certificación de platino, más adelante llegó al triple platino, alcanzó el puesto número tres en el Billboard 200 y fue el primer álbum de rap en llegar al número uno de la lista Top R&B and Hip‑Hop Albums, permaneciendo por siete semanas consecutivas.

Décadas después, en 2017, la biblioteca del congreso de los Estados Unidos reconoció su importancia al incorporarlo al National Recording Registry por su relevancia cultural, histórica y estética.

Written By
Rodolfo Ovalle