Cómo “Palomas Blancas” se convirtió en la oración más íntima de Natalia Lafourcade
Inspirada por una conversación con su madre después de los Latin Grammy de 2014, Natalia Lafourcade transformó el miedo a perder sus raíces en una plegaria.
Cuando Natalia Lafourcade terminó la ceremonia de los Latin Grammy de 2014, atravesaba uno de los momentos más importantes de su carrera. Con más de diez años de trayectoria y tras ganar su segundo y tercer galardón, la mexicana ya era una de las voces más importantes de la música latinoamericana contemporánea.
En su momento ya se encontraba en la producción de su exitoso álbum Hasta la Raíz y fue en medio de este ascenso que apareció una conversación que terminaría marcando el corazón del disco.
Fue su madre quien, impresionada por todo lo que estaba ocurriendo alrededor de Lafourcade, le pidió que no se perdiera. Que no olvidara su tierra, sus raíces, su centro. Ese mensaje quedó resonando en Lafourcade hasta transformarse en “Palomas Blancas”, una de las canciones más espirituales y simbólicas de este proyecto.
La composición nació como una especie de plegaria. No una oración religiosa en el sentido más estricto, sino un diálogo íntimo con la tierra, con el universo y con aquello que la conecta con México. La propia Natalia explicó en distintas entrevistas que la canción habla de conservar el piso, de mantenerse cerca de lo esencial y de recordar que, frente a la inmensidad del universo, somos pequeños.
“Palomas blancas, por ejemplo, es un tema que se convirtió para mí como en una oración”, explicó la cantante. “El sentido de las palomas blancas para mí representa la paz interior”.
“Te pido que no se vayan de mí las palomas blancas
La fuerza que hay en sus alas que vuelan sobre montañas
Que el suelo que siempre tiembla sostenga mis pantorrillas
Que el sol de esta melodía sea para alegrar mis días”
La canción terminó convirtiéndose en uno de los núcleos conceptuales de Hasta la raíz. De hecho, Lafourcade reveló después que el álbum originalmente iba a llamarse Palomas Blancas. Toda la música estaba terminada y el disco prácticamente cerrado cuando decidieron cambiar el nombre del proyecto. Aun así, el espíritu del álbum quedó profundamente ligado a esa canción.
También fue una de las piezas más complejas del proceso creativo. En el documental promocional de Hasta la raíz, la mexicana contó que fue la canción que más tiempo le tomó terminar debido a los constantes cambios en sus arreglos. Había algo delicado en ella que necesitaba encontrar la forma exacta para existir.
“Te pido que no se mueran las rosas y los suspiros
Que trajes y la elegancia sea siempre de vida un rito
Que el oro que voy cargando no mate ningún zumbido
Que eso que ando persiguiendo no apague de mí un sentido”
Uno de los temas centrales de “Palomas Blancas” es el temor a perder el rumbo. La canción fue escrita en un momento en el que la carrera de Natalia comenzaba a expandirse internacionalmente, y por eso muchas de sus imágenes parecen advertencias contra el vacío que puede producir el éxito.
“Tierra abrázame
Abrázame con tu luz
Escucha mis pasos caminar
Mi alma respirar en tus brazos”
El coro también conquistó la edición 2016 del Festival Gabriel García Márquez. Lafourcade protagonizó el show de cierre del evento y en medio de su presentación le dedicó la canción a su legado y en honor a los dos años de su fallecimiento.
En tiempos donde el ruido parece constante, Natalia convirtió su miedo a perderse en una canción que invita exactamente a lo contrario: volver al centro, volver al origen y recordar quiénes somos.
