Grabado en medio de la enfermedad de Freddie Mercury, el penúltimo álbum de la banda, recordado por temas como “The Show Must Go On”, se convirtió en una de las obras más intensas y visionarias.
Innuendo, lanzado el 4 de febrero de 1991 por Parlophone Records, a nivel mundial —con la excepción de Estados Unidos—, se erige como una de las declaraciones artísticas más profundas y ambiciosas de Queen. Desde su concepción, el álbum grabado entre marzo de 1989 y noviembre de 1990, a lo largo de un proceso largo y complejo, coincidió con el acelerado deterioro de la salud de Freddie Mercury.
Durante casi veinte meses, la banda trabajó en sesiones intermitentes pero intensas, ajustando el ritmo de producción a las fluctuaciones en la condición física del cantante y las grabaciones de Innuendo se realizaron entre Mountain Studios, en Montreux (Suiza), un espacio íntimo que Queen aprovechaba como si fuera propio. También en Metropolis Studios, en Londres (Inglaterra), un espacio de producción de talla mundial.
De este modo, la combinación de ambos escenarios moldeó el sonido del álbum de forma complementaria, al equilibrar una precisión técnica impecable con un enfoque más orgánico, experimental y emocionalmente cercano. En este contexto, el productor Dave Richards explica que surgió la idea de grabar en vivo, propuesta que el grupo acogió con entusiasmo y, para ello, los artistas fueron instalados en el Casino Hall de Montreux. Mientras que el estudio se conectó mediante 54 líneas de micrófonos, lo que permitió capturar las interpretaciones del grupo en tiempo real.
Como resultado, de la producción de Innuendo surgió una obra expansiva y dramática, y cargada de una intensidad profundamente personal, que capturó a la banda en un momento de extraordinaria concentración creativa. Un trabajo que no solo refleja la complejidad emocional de su contexto, sino que además reafirma la posición de Queen como una de las bandas más inventivas e influyentes en la historia del rock.
Otro aspecto definitorio de Innuendo es que todos los instrumentos principales fueron interpretados por los cuatro miembros de Queen. Freddie Mercury entregó las imponentes voces principales del álbum y también contribuyó en los teclados, Brian May aportó su sonido de guitarra inconfundible. Además de teclados, armonías y voces, Roger Taylor se encargó de la batería y la percusión, sumando también teclados y coros que ampliaron el rango dinámico. John Deacon, por su parte, sostuvo la base musical con su bajo y teclados, con lo que aportó estabilidad rítmica y elegancia melódica.
El tema inicial, y homónimo, “Innuendo” se distingue por su inesperado interludio de guitarra española y flamenca. Esta sección no fue interpretada por Brian May, sino por Steve Howe, legendario guitarrista de Yes y uno de los pocos músicos invitados en un álbum de estudio de Queen. Su participación surgió casi por casualidad, durante una visita a Mountain Studios, cuando la banda le propuso explorar libremente una sección central que requería un tono más dramático.
Sin partitura previa, Howe improvisó a partir de la tradición flamenca, inspirado en guitarristas como Paco de Lucía. El resultado fue un pasaje de gran fuerza cinematográfica que atraviesa la canción, potencia su carácter épico y refuerza la sensación de viaje y liberación emocional, además de quedar acreditado de forma excéntrica en las notas del álbum, en consonancia con el espíritu lúdico de Queen.
“Innuendo” fue lanzado como sencillo previo al álbum y consolidó un fuerte impacto internacional. Alcanzó el número uno en el Reino Unido; mientras que en el Eurochart de Music & Media llegó al No. 3. Tras su publicación en Estados Unidos, ingresó al Billboard Modern Rock Tracks en el puesto 17 y al AOR (Album-Oriented Rock) Tracks de Radio & Records (R&R), donde alcanzó la posición 14, confirmando su sólida recepción radial.
A continuación, “I’m Going Slightly Mad”, el segundo single lanzado en Inglaterra, alcanzó el No. 22 en mayo de 1991 y tuvo sus raíces en una parodia al estilo del dramaturgo y compositor británico Noël Coward, que Mercury ideó originalmente y luego la banda completó en Suiza.
Por su parte, Brian May llevó “Headlong” a Montreux, ya que originalmente la había concebido para su propio álbum solista. Sin embargo, al sumar la voz de Freddie Mercury, la canción se transformó de inmediato en un tema asociado a Queen. Publicada en enero de 1991, alcanzó el No. 3 en el Modern Rock Tracks de Billboard y el No. 2 en el AOR Tracks de Radio & Records (R&R). Además, fue el primer sencillo del álbum en Estados Unidos y el tercero en el Reino Unido, donde llegó al No. 14, en mayo de ese mismo año.
“I Can’t Live With You” es otra composición que originalmente estaba destinada al proyecto solista de May. Sin embargo, su versión remix, publicada como sencillo, logró ingresar en junio de 1991 al listado Rock Tracks de Billboard, alcanzando la posición No. 28.
“Don’t Try So Hard” es célebre por el impresionante uso del falsete de Freddie Mercury. Por otro lado, la primera composición de Roger Taylor incluida en el álbum es “Ride The Wild Wind”, una canción que originalmente grabó como demo con su propia voz y que luego fue reinterpretada por Mercury como vocalista principal y Taylor en los coros. Destacándose además el inconfundible solo de guitarra de Brian May.
Cabe señalar que la única canción del álbum que no está acreditada a Queen como autor colectivo es “All God’s People”, una coautoría de Freddie Mercury y Mike Moran concebida originalmente para “Barcelona” (canción del repertorio solista del cantante). Después, aparecerá la segunda contribución de Roger Taylor como compositor, la nostálgica y conmovedora “These Are the Days of Our Lives”, cuya carga emocional se intensifica al saberse que el video que la acompaña fue la última aparición pública de Freddie Mercury. Al final, mira a cámara y susurra: “I still love you (todavía te quiero)”.
“These Are the Days of Our Lives” se lanzó como sencillo en Estados Unidos el 5 de septiembre de 1991, coincidiendo con el 45.º cumpleaños del vocalista de Queen, y, posteriormente, como single doble A en el Reino Unido el 9 de diciembre. Tres meses después de su fallecimiento.
“Delilah” es un homenaje al gato de Freddie Mercury y se aparta ligeramente del tono general del álbum, aunque fue el propio cantante quien insistió en que debía incluirse. En contraste, “The Hitman” ofrece un rock directo y contundente que comenzó Mercury y que luego John Deacon reestructuró en gran medida dándole la forma definitiva.
“Bijou” es una pieza ingeniosa creada por Brian May y Freddie Mercury, en la que la guitarra asume el papel de los versos y la voz funciona como estribillo. Más tarde, May reveló que “Where Were You”, de Jeff Beck (1989), fue una de las principales fuentes de inspiración.
Finalmente, “The Show Must Go On” se erige como un cierre monumental. La canción, compuesta colectivamente, relata cómo Freddie Mercury continuó grabando incluso cuando su final se acercaba, lo que la convierte en una de las interpretaciones más conmovedoras de su carrera. Aunque no fue lanzada inicialmente como sencillo, en octubre de 1991 se publicó para promocionar Greatest Hits II.
En términos comerciales, el álbum Innuendo obtuvo resultados sobresalientes. En el Reino Unido alcanzó el No. 1 en febrero de 1991 durante dos semanas, y un mes después, lideró el European Top 100 Albums de Music & Media durante seis semanas consecutivas. En cambio, en Estados Unidos, debutó en el chart AOR Albums de Radio & Records (R&R) en el No. 4, en febrero. Mientras que en el Billboard 200 solo alcanzó el puesto No. 30.
Respecto a los formatos originales, el casete y el disco compacto incluyeron las canciones con sus duraciones completas, mientras que la edición en vinilo presentó ocho versiones editadas debido a las limitaciones de espacio.
Igualmente, la dimensión visual fue clave para el impacto del álbum. El diseño de la portada fue desarrollado por Queen en colaboración con Richard Gray, asegurando que el arte reflejara fielmente la visión creativa de la banda. La imaginería se inspiró del ilustrador francés Grandville, el ilustrador francés del siglo XIX, cuyos dibujos surrealistas del siglo XIX fueron adaptados y complementados con nuevas piezas de Angela Lumley. De este modo se construyó una identidad visual que equilibraba lo clásico y lo contemporáneo, en diálogo directo con la música del álbum.
Treinta y cinco años después, Innuendo sigue siendo una de las obras más poderosas y perdurables de Queen, confirmando el legado de la banda que, incluso frente a los mayores desafíos, se mantuvo fiel a la creatividad, la belleza y una expresión artística valiente.
